
Hace 55 años nació la carrera de Comunicación en la UDEM: así recuerdan sus inicios los primeros egresados
Por: Gloria Inés Pérez Galvis
En 1971, cuando la Universidad de Monterrey (UDEM) tenía dos años de haber sido fundada, sumó a su oferta académica la carrera de Comunicación y, si bien había estado creando distintos programas, éste resultaba casi una apuesta, no sólo porque la carrera en sí era relativamente nueva en el país, sino porque no existía esta opción educativa en todo el norte de México. Las pocas instituciones que la ofrecían estaban en la Ciudad de México y Guadalajara, y era un terreno desconocido para mucha gente: la sociedad no sabía con exactitud para qué servía esta carrera y el mismo mercado desconocía sus alcances.
Aún así, las directivas de la Universidad le dieron luz verde al programa académico que nació llamándose Ciencias de la Información, el cual fue ideado, propuesto e impulsado por Horacio Guajardo Elizondo, un abogado regiomontano que había estudiado derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), pero que acumulaba 27 años de experiencia en periodismo como reportero, jefe de información, editor y columnista, y 17 años en la docencia, en instituciones como la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y la Universidad Iberoamericana.

La carrera, que este 2026 está celebrando 55 años de historia, comenzó a impartirse el 23 de agosto de 1971, con una matrícula de 110 alumnos y grandes expectativas por parte de los estudiantes y de la comunidad regiomontana. «Incluso, meses antes de que iniciara, en la ciudad ya habían comenzado a circular rumores sobre la nueva carrera y lo que ofrecía», recuerda María del Consuelo Hinojosa Margáin, mejor conocida en el mundo de la comunicación como Chelo Hinojosa, una de las alumnas que integraron la primera generación del programa de Comunicación en la UDEM.

Chelo, a quien sus compañeros de universidad llamaban «Marquesa», había empacado sus maletas y había viajado en ese julio a Ciudad de México por invitación de una prima que acababa de graduarse en Ciencias de la Información en la Ibero y quien le estaba insistiendo para que estudiara la misma carrera allí. Pero sus padres, que no querían que su hija se quedara en la capital, tomaron la decisión de inscribirla en la naciente carrera de Comunicación de la UDEM.
«Y lo he agradecido mucho porque en el fondo de todo lo que aprendí siempre estuvo la construcción constante de valores, la ética profesional, el esfuerzo, el compromiso y el análisis, que han sido una base muy sólida, capaz de soportar mi vida y mi profesión», afirma Chelo.

Alejandra Lucía Cantú Sada esperó un año para estudiar Comunicación. «Terminé mi prepa en el Instituto Mater y, como estaba terca en que sólo quería estudiar Comunicación, tuve que esperar un año a que se abriera la carrera en Monterrey. Y en ese momento tuve la oportunidad de revisar los dos planes de estudio de la carrera que estaba por abrirse, tanto en la UDEM como en el Tecnológico. Elegí la UDEM porque el programa contenía más humanidades, era un poco menos técnico», dice Alejandra, también integrante de la primera generación de comunicadores de la UDEM.

Sin embargo, estudiar Comunicación en esa época era todo un reto. Andrés Juan Bermea Pérez Gil, exalumno de este programa en la UDEM, cuenta que las primeras generaciones tuvieron que enfrentar varios desafíos. «Primero, casi nadie sabía para qué iba a servir la carrera de Comunicación. Incluso, en mi casa, mi papá me dijo: ‘¿y eso para qué?, ¿vas a ser locutor o qué?’. Muchos pensaban que al estudiar Comunicación, a lo único que podías aspirar era a ser locutor de radio o televisión».
«Segundo, en las empresas e industrias nos veían con cierto recelo. Se preguntaban qué sabíamos hacer. Y, tercero, en los medios de comunicación también nos veían con cierta reserva. Llenos de personas hechas empíricamente, se preguntaban, nosotros qué podríamos enseñarles y cuánto íbamos a poder aportar», agrega Andrés Bermea.
Estas eran, dice, tres de las cosas más difíciles que tenían que superar los primeros comunicólogos, quienes se veían en la necesidad de demostrar qué podían hacer profesionalmente y, sobre todo, lograr disociar la comunicación de los medios, es decir, probar que estudiar Comunicación les permitiría desempeñarse en múltiples áreas, más allá de hacer radio, prensa o televisión.

Yolanda Ruiz Martínez, egresada de la tercera generación de Comunicación de la UDEM, dice que uno de los mayores retos que tuvieron fue luchar contra el prejuicio que señalaba a la Comunicación como una carrera «superficial» y de la que algunos aseguraban no saber si realmente valía la pena estudiarla o no.
«Fue un gran desafío. Tuvimos que ir educando a la comunidad, a los amigos y a la familia. Explicarles en qué consistía nuestra carrera, al tiempo que hacíamos presencia social para mostrar lo valiosa que era. También, tuvimos que demostrar que la expectativa social que se tenía de ella no era exacta, pues estudiábamos Comunicación no necesariamente para salir en la televisión», agrega Yolanda Ruiz.
¿Cómo nació la carrera?
El actual campus de la Universidad de Monterrey no existía en la década de los setenta. Los primeros alumnos de la carrera de Comunicación de la Universidad tomaron sus clases en las instalaciones del Centro Universitario Franco Mexicano de Monterrey (entonces conocido como CUM), una institución educativa marista de secundaria y preparatoria, ubicada sobre la Avenida Gonzalitos, muy cerca de la Avenida Constitución. Asistían en horario vespertino, de las 2:00 de la tarde a las 10:00 de la noche, luego de que los estudiantes del colegio terminaran su jornada.
«No teníamos las instalaciones que tiene la Universidad actualmente. Por ejemplo, nuestro laboratorio de fotografía era un cuarto pequeño en donde había tres charolas de ácidos y la máquina en donde revelábamos las fotos», recuerda Chelo Hinojosa.
Tampoco existían laboratorios físicos de radio, prensa o televisión, por lo que los alumnos transmitían sus programas por el Canal 12, hoy Multimedios, como resultado de un acuerdo entre la Universidad y la televisora.
También, a nivel tecnológico, 55 años han hecho toda la diferencia. Entonces, no había computadoras, ni internet, ni el mundo digital. Sin embargo, dicen, sacaban el trabajo adelante, con máquinas de escribir, fax, fotografías reveladas manualmente, sonoramas (presentaciones a base de fotografías en transparencia con una grabación de audio), bibliotecas y enciclopedias que tenían en los hogares.
«No tuvimos internet porque no había, pero si hubiera existido, seguramente lo hubiéramos tenido. Cuando estudiamos, teníamos lo mejor que había en ese momento. Tuvimos acceso a proyectores de transparencias, proyectores de películas de cine, proyectores de carrusel y videocaseteras. Aprendimos a tomar, revelar e imprimir fotografías. Y tuvimos acceso amplio a la biblioteca. Lo que había en ese momento, lo tuvimos«, asegura Yolanda Ruiz.
«Ahorita, yo no me podría imaginar una carrera de Comunicación sin todas las herramientas de tecnología que hay actualmente. En nuestra época no existían, pero, en cambio, nos enseñaron a pensar y a investigar. Y una de las cosas que más le agradezco a la Universidad es haber despertado en nosotros el espíritu y el sentido de la investigación», dice Andrés Bermea.
Los primeros edificios (1 y 2) del actual campus de la Universidad de Monterrey se inauguraron en 1984, y cuatro años después, en 1988, la carrera de Comunicación se mudó a su sede actual. Y, desde la década de los noventa, sus alumnos cuentan con laboratorios de medios en los que desarrollan sus capacidades y adquieren las competencias necesarias para salir al campo laboral con experiencia probada.
En septiembre de 1994 se creó Radio UDEM, una estación universitaria que transmite por la 90.5 FM. En marzo de 1997 nació la Agencia Informativa, el laboratorio de periodismo escrito, y en septiembre de 2024 se lanzó TV UDEM, la plataforma de streaming en la que los estudiantes realizan periodismo televisivo. Juntos conforman los Medios Académicos UDEM que, aunque alimentados de forma separada por los estudiantes de Comunicación (y Cine, en el caso de TV UDEM), realizan algunas coberturas en conjunto para potenciar las destrezas periodísticas y comunicativas de los alumnos y entregar un contenido multimedia más completo a sus audiencias.
Con un programa académico caracterizado por un marcado énfasis humanista y que llenaba las expectativas de los alumnos, las primeras generaciones de comunicadores de la UDEM reunieron a un grupo diverso en edad y aspiraciones.
«Como era una carrera totalmente nueva en la ciudad, veníamos de varios mundos. Algunos, como yo, que nos habíamos quedado esperando un año a que comenzara la carrera, otros que acababan de terminar su preparatoria y muchos otros que venían de los medios, que ya estaban trabajando y que los conocimientos que tenían los habían adquirido empíricamente», recuerda Alejandra Cantú.
Yolanda Ruiz era una de las que trabajaba en las mañanas y estudiaba en las tardes, y afirma que fue una experiencia enriquecedora, positiva y de gran valor porque lo que aprendían en las aulas lo aplicaban de manera inmediata. «Hubo mucha colaboración entre nosotros, nos ayudábamos a estudiar, compartíamos mucho y estábamos realmente comprometidos», dice la exalumna sobre el ambiente que se vivía en su generación.
Además de los amigos, de esa época las primeras generaciones recuerdan a sus maestros, especialmente a Horacio Guajardo, el fundador de la carrera, de quien dicen que siempre fue un visionario y quien este septiembre cumple 101 años de vida; a Juan Zapata Novoa; a Rafael Garza Berlanga, que ya falleció; a Mariano Ortega, que también fue vicerrector de la Universidad; a la Madre Carmen Sosa; y a Salvador Aburto, Luis Peña, Ernesto Martínez Orozco, Martha Elsa Rodríguez y al español Carlos Sánchez Ilundáin, entre otros, que dejaron valiosos conocimientos y enseñanzas en los estudiantes y con algunos de los cuales los exalumnos aún mantienen contacto.
«Tuvimos excelentes maestros y cada uno desde su especialidad sembró en nosotros una semilla que luego empezamos a desarrollar ya en nuestra vida cotidiana y laboral», sostiene Alejandra Cantú.
Yolanda Ruiz resalta el espíritu inclusivo de la Universidad desde su fundación y cómo, a través de hechos concretos, transmitió este valor a sus estudiantes. «Nuestro maestro de música era invidente y sus clases tenían un nivel de excelencia».
Andrés Bermea, por su parte, agradece la elección de maestros que hizo la Universidad en ese momento. «Se preocupó por darnos excelentes teóricos en combinación con personas que conocían el medio, que se habían hecho en la práctica. Aprendimos mucho».
Compromiso, decisión y muchas ganas
Los primeros alumnos de Comunicación que tuvo la Universidad demostraron no sólo un nivel alto de compromiso con su carrera, sino mucha determinación para hacer realidad el sueño de ser comunicadores, periodistas, relacionistas públicos…
Entrando, en su primer semestre, designaron la primera mesa directiva de la carrera para trabajar por la consecución de sus objetivos. Luego, en octubre de 1974, una delegación grande de estudiantes de la UDEM asistió al Primer Encuentro Mundial de la Comunicación que se realizó en Acapulco y al cual asistieron importantes teóricos de la comunicación como Marshall McLuhan y Umberto Eco. Y, en febrero de 1975, realizaron con éxito el Primer Simposium Internacional de Ciencias de la Información que se llevó a cabo en Monterrey.
También hicieron un viaje a la Ciudad de México para visitar y conocer los Estudios Churubusco, en donde se hacían algunas de las más importantes producciones cinematográficas, y cuando se graduaron crearon, en conjunto con los comunicólogos egresados del Tecnológico de Monterrey y de la Universidad Autónoma de Nuevo León, el Colegio de Comunicación de Nuevo León, del cual Andrés Bermea fue su segundo presidente.
55 años después…
Más de medio siglo después de haber sido fundada la carrera, la UDEM ha graduado a alrededor de mil 840 comunicadores que ejercen su profesión tanto en México como en el extranjero. Sin embargo, no todos se dedicaron a la comunicación o al periodismo.
El tiempo demostró que quienes estudiaban Comunicación no sólo ejercían su carrera en radio, prensa o televisión. Los egresados también han ido ocupando posiciones importantes en dependencias de gobierno, en Departamentos de Comunicación de empresas de diferentes giros, en publicidad, en relaciones públicas, y otros han creado sus propias empresas. Y hay otros que tomaron el camino de las letras o del cine y han sido muy exitosos, como la escritora regiomontana Sofía Segovia o el cineasta David Ruiz Gutiérrez.
«Lo más importante, lo hemos logrado. Los comunicólogos demostramos que tenemos la capacidad de transformar, de modificar una empresa, una industria, un área. Tenemos la versatilidad suficiente para solucionar, comunicar, informar, crear, gestionar e iniciar el camino del cambio. Hemos demostrado que la comunicación no solamente es útil, sino muy necesaria en cualquier proceso de interacción social», afirma Andrés Bermea.
En tanto, la carrera se ha mantenido en constante evolución y se ha ido adaptando de acuerdo a las nuevas exigencias del mercado y de la tecnología, pero siempre desde una visión humanista que le ha permitido egresar comunicadores críticos, sensibles y receptivos con respecto al medio en el que se desenvuelven.
Así, la Universidad alista, para agosto del 2027, la implementación de un nuevo Plan de Estudios de Comunicación que se ajuste a las demandas actuales, pero bajo la premisa de formar comunicadores que, además de cumplir con los requerimientos de los medios y de las empresas, tengan un perfil único, diferenciado, un perfil estratégico que dé mayor valor agregado al trabajo que realizan.
Los egresados, por su parte, se mantienen unidos en torno a una sólida amistad que lograron construir durante sus años de carrera y al lazo que la Universidad ha tendido hacia ellos vinculándolos en distintas actividades.
Desde mayo de 2025, un grupo de egresados de la UDEM, algunos de ellos de la carrera de Comunicación, han asistido al diplomado Memoria, Vida y Legado Universitario, que la Universidad les regaló y del cual ya han salido tres generaciones y la cuarta está comenzando a tomarlo en este mes de agosto. Actividades como esta no sólo han servido para que los exalumnos se reencuentren y mantengan viva su amistad, sino que ha fortalecido su vínculo con la institución educativa.
«Hoy, después de más de 50 años de habernos graduado, seguimos estando en contacto, seguimos viéndonos», dice Chelo Hinojosa.
«Seguimos teniendo una relación de amistad y muchos hemos coincidido nuevamente, ya como ExaUDEM, en algunos diplomados, y los grupos que formamos en estos cursos nos vamos una vez al mes a desayunar, nos vamos de pícnic, hemos ido, por ejemplo, a La Milarca, fuimos al Museo de la Katrina en Saltillo y vamos, a veces, al cine y de ahí nos pasamos al café a comentar la película», cuenta Bermea, quien, en noviembre de 2025, fundó junto con otros exalumnos el Club ExaUDEM de Cine, El club de las miradas, que busca propiciar espacios de reunión, análisis y diálogo en torno al séptimo arte.
El club, cuya mesa directiva está conformada por exalumnos de Comunicación de la Universidad, siendo su presidente Andrés Bermea, ha realizado desde entonces seis exhibiciones y ha sido otro motivo para mantener unidas a las distintas generaciones de comunicadores de la UDEM.
Con años de experiencia en diferentes áreas de la Comunicación y los medios masivos, los egresados le aconsejan a las nuevas generaciones de comunicadores no dejar de prepararse nunca, estar actualizados con las nuevas tecnologías, leer mucho e investigar para poder desenvolverse en un medio que cada vez es más competitivo, y aprovechar al máximo la oportunidad que les brindan los laboratorios de medios académicos que la Universidad ha creado para ellos (radio, prensa y televisión) para adquirir práctica y destrezas en el ejercicio del periodismo y la comunicación, algo que, dicen, hace la diferencia cuando salen a ejercer.
Con el objetivo de motivar la participación ciudadana y para garantizar un tratamiento informativo adecuado frente a los contenidos presentados, los invitamos a escribir a agencia2@udem.edu en caso de dudas, aclaraciones, rectificaciones o comentarios.
