
Restringirán uso de celulares en escuelas a partir del 3 de noviembre
Por: María López Salazar y Guillermo Rosales
A partir del próximo 3 de noviembre, las escuelas públicas y privadas de educación en México limitarán el uso de celulares y otros dispositivos inteligentes y electrónicos personales durante la jornada escolar, una medida impulsada por el Gobierno federal para reducir las distracciones en las aulas y favorecer el aprendizaje de los estudiantes.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó este martes 22 de septiembre en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el acuerdo en el que establece los lineamientos a partir de los cuales podrán o no usarse estas tecnologías en primarias, secundarias, preparatorias y universidades.
Según este acuerdo, en los niveles de educación inicial, preescolar, primaria y secundaria, es decir, hasta una edad cercana a los 15 años, la restricción de estos aparatos se aplicará durante toda la jornada escolar, incluidos los recreos, y sólo podrán utilizarse para fines educativos previamente programados y bajo la orientación de los maestros, al igual que en casos de emergencias personales, por motivos de discapacidad o un asunto de salud.
En el nivel educativo medio superior (bachilleratos y preparatorias), en donde se encuentran adolescentes entre los 15 y 18 años de edad aproximadamente, se fomentará el uso responsable y seguro de los teléfonos celulares y demás dispositivos inteligentes y se limitará su uso no pedagógico durante la jornada escolar según los acuerdos a los que llegue cada institución con su comunidad educativa.
Tales acuerdos podrían ser, entre otros, que se decida permitir un uso limitado por algunos momentos durante la jornada escolar, como en el receso, o en determinadas zonas autorizadas; que se autorice un uso programado, bajo reglas previamente definidas, durante un día de la semana o del mes, siempre y cuando sean utilizados como herramientas tecnológicas para el aprendizaje; o que simplemente se disponga no usarlos o dejarlos a resguardo en algún lugar de la escuela.
Y en el nivel educativo superior la disposición oficial ordena fomentar el uso responsable y seguro de los celulares y demás dispositivos personales durante toda la jornada escolar, conforme a los acuerdos de cada universidad con su comunidad educativa, pero siempre siguiendo las directrices de las autoridades educativas competentes.
Adriana Vélez, maestra del Departamento de Educación y Psicopedagogía de la Universidad de Monterrey (UDEM), aplaudió la medida del Gobierno, no sólo porque su diseño de restricción escalonado según las edades y los niveles educativos es el acertado, sino porque la disposición apoya y respalda la labor de los maestros cuando estos intentan alejar los celulares de los alumnos para que enfoquen su atención en el aprendizaje.
“Entre más pequeños deben usarlo menos y en niveles más avanzados, cuando estén más grandes, lo importante es enseñarlos a que vean estos dispositivos como herramientas de apoyo para su aprendizaje y no como un distractor”, señaló la docente.
“Yo no estoy en contra de estas tecnologías, pero su uso libre, sin restricciones, ha afectado procesos cognitivos de atención, de memoria y de trabajo. Por tanto, si vemos que los alumnos no tienen autocontrol en el uso del celular y que están perdiendo estas habilidades básicas, pues estoy totalmente de acuerdo en que se ponga un lineamiento para limitar su uso en las escuelas y podamos regresar su atención al salón de clases”, dijo la educadora.
Como Vélez, miles de maestros del país manifestaron preocupación por el impacto, educativo y emocional, que el uso de celulares y pantallas estaba teniendo en niños y adolescentes, por lo que se mostraron de acuerdo en limitar su uso en las escuelas o, incluso, en prohibirlos de manera total.
Previo a emitir la disposición oficial, el Gobierno realizó, entre los días 24 y 28 de agosto pasados, la Consulta Nacional en Educación Básica sobre el uso y regulación de dispositivos digitales entre 565 mil 396 maestros, de los cuales, el 81.2% dijo estar de acuerdo con establecer reglas de carácter nacional para atender el fenómeno de los dispositivos en la escuela; el 95.7% respaldó establecer una edad mínima para el uso de redes sociales; el 94.7% dijo que se debían fijar reglas según la edad; el 88.8% estuvo de acuerdo con limitar el acceso durante la jornada escolar, y el 56.3% sugirió un acceso nulo a los dispositivos durante la jornada de clases.
Según el diagnóstico que arrojó esa encuesta, los docentes reportaron dificultades para recordar la información y para resolver problemas, una disminución de la creatividad, dificultades para mantener la atención, cansancio o somnolencia durante la jornada escolar, interrupciones de las actividades escolares, dificultades para regular las emociones o afrontar situaciones de frustración, dificultades de lenguaje o comunicación y una menor interacción presencial.
También, los maestros dijeron haber identificado conflictos iniciados en redes sociales u otros espacios digitales que continuaron o se manifestaron en la escuela; detectaron la toma o difusión de fotografías, audios o videos sin consentimiento; y situaciones de ciberacoso o agresiones mediante medios digitales. Igualmente, se detectó la realización de retos virales; la exposición de los menores a contenidos violentos, sexuales o inadecuados para su edad; y exposición a contenidos con expectativas poco realistas o inalcanzables.

La disposición oficial, que se adoptó tras obtener el apoyo unánime de las autoridades educativas de los 32 estados, busca favorecer el desarrollo de habilidades cognitivas, la atención, la convivencia y el contacto humano entre los estudiantes.
Antes del acuerdo nacional, 19 entidades del país, entre ellas Nuevo León, ya contaban con algún tipo de regulación sobre el uso de dispositivos digitales en las escuelas, pero esta normativa de carácter nacional fue bienvenida por los educadores que aseguran que al ser todo el sistema educativo el que está enfocado en regular los dispositivos inteligentes y electrónicos personales refuerza la tarea docente y esperan mejores resultados en la formación de los alumnos.
Los resultados de la Prueba PISA 2025, un estudio internacional hecho por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) para evaluar las habilidades y conocimientos de los alumnos de 15 años en matemáticas, ciencias y lectura, mostraron que el desempeño de los estudiantes mexicanos disminuyó en matemáticas respecto a la medición realizada en 2022, mientras que los resultados en lectura y ciencias se mantuvieron en niveles similares a los de la Prueba anterior.
La evaluación también mostró la presencia de distracciones relacionadas con dispositivos digitales dentro de las aulas. En México, 37% de los estudiantes reportó que sus compañeros se distraen frecuentemente con estos dispositivos durante las clases de ciencias, frente al promedio de 28% de los países de la OCDE. Además, los estudiantes mexicanos señalaron utilizar dispositivos digitales en la escuela durante un promedio de 1.2 horas al día para actividades de ocio.
Con las disposiciones emitidas por el Gobierno para limitar el uso de dispositivos en las escuelas, México se suma a una tendencia internacional que busca contener los posibles efectos negativos de estas tecnologías o de ciertos entornos digitales sobre el bienestar de los niños y adolescentes.
Según la última actualización del Informe GEM (Global Education Monitoring) de la Unesco, en marzo de 2026, 114 sistemas educativos contaban con una prohibición nacional de celulares en las escuelas, equivalente al 58% de los países monitoreados, frente al 24% que había en junio de 2023, lo que muestra qué tan rápidamente se ha extendido este tipo de política educativa.
Advierten sobre posible impacto en la salud mental de los niños
Aunque adecuada la medida de limitar el uso de celulares y otros dispositivos inteligentes en las escuelas, la educadora Adriana Vélez advirtió sobre un posible impacto en la salud mental de los niños y adolescentes que, ya acostumbrados a usar estos aparatos para todo y en todos lados, podría afectarlos el retiro abrupto de estos dispositivos de gran parte de su día.
“Hoy, que el celular se ha convertido, incluso, en una extensión de los mismos niños, y acostumbrados a usarlo sin límites ni control, separarlos del aparato sí pudiera generarles un poco de ansiedad, lo que hace prioritario acompañarlos en ese proceso, cuidar la parte socioemocional de los estudiantes”, una tarea que, dijo la docente, también necesita de la participación de los padres.
“Al tiempo que trabajamos en equipo —escuelas y padres— para enseñarles en qué momentos sí y en cuáles no usar los celulares y lograr que sean menos dependientes de ellos, tenemos que ayudarlos a desarrollar habilidades de autocontrol y de tolerancia a la frustración, desde pequeños, para que aprendan a ver y a utilizar la tecnología como una herramienta útil para el conocimiento y el aprendizaje”, agregó Vélez.
‘Las escuelas deben tener el control de las tecnologías’
Josemaría Elizondo García, profesor de Tecnología Educativa en la Universidad de Monterrey, dijo que limitar —con razón— el uso de celulares en las escuelas es sólo una parte dentro del proceso educativo que debe ir acompañada de educar a los alumnos en el buen uso de esos dispositivos inteligentes.
Para lograrlo, el docente, también experto en el uso de Inteligencia Artificial para la educación, propuso reemplazar el uso de celulares por tabletas o laptops que sean controladas por las escuelas.
“La escuela puede tener el control de todo lo que ocurre en esa tableta porque el dispositivo no es del estudiante sino de la escuela. Por tanto, las aplicaciones que están integradas a la tableta son pensadas desde la escuela y controladas por ésta, mientras que el celular es de uso individual y personal del estudiante, por lo que, así como tiene acceso a las aplicaciones educativas, también tiene acceso en el mismo dispositivo a todas sus redes sociales y aplicaciones que distraen”.
El experto en tecnologías educativas aseguró que el que la escuela ofrezca un acceso controlado a estos dispositivos y en momentos en los que el maestro elija permitirá aprovechar los beneficios que ofrecen estas tecnologías. Por ejemplo, citó, el que los alumnos puedan tener una retroalimentación automática de sus actividades o exámenes, o el que el maestro pueda presentar una problemática y que los alumnos planteen soluciones en tiempo real y que éstas sean debatidas por todos viéndolas en una pantalla.
“Entonces, en el acceso controlado hay soluciones y usos de la tecnología muy interesantes y valiosos que realmente favorecen el aprendizaje de los alumnos, y que también son de gran ayuda para la labor del docente porque le brinda información rápida y puntual sobre el desempeño de los estudiantes”, dijo Elizondo García, quien reiteró la importancia de que la limitación al uso de celulares esté acompañada de generar oportunidades para que los estudiantes se autorregulen y se formen en el uso de estas tecnologías, que serán relevantes y necesarias para su vida personal y profesional.
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