Con esencias de mandarina, jazmín, sándalo, eucalipto y hierbabuena alumnos del taller Diseño Arquitectónico III, impartido por el arquitecto Gabriel Peña transformaron el Sombreado en un campo aromático.

El proyecto consistió en crear un ambiente imaginario que buscaba comprobar la teoría de cómo los aromas definen el sitio según la arquitecta Victoria Heshaw en su libro “Urban Smellscape”.

Linda Bautista, alumna de sexto semestre dijo que la ubicación de cada uno de los fieltros de colores bañados en las fragancias, proporcionará un aroma ameno así como una visión agradable para todo aquel que pase por esta área social.