
5 comunicólogos describen los momentos inolvidables en la UDEM y la historia que vino después
Por: Gloria Inés Pérez Galvis
Las primeras generaciones de comunicólogos de la UDEM imaginaron un mundo profesional que podían alcanzar luego de su paso por la Universidad. Tenían tantas ganas de construirlo que comenzaron a poner los cimientos desde que ingresaron a la carrera. Algunos lo lograron, otros lograron mucho más de lo que soñaron.
Hoy, cuando la carrera de Comunicación está celebrando los 55 años de haber comenzado a impartirse en la Universidad de Monterrey, cinco egresados de la primera, segunda y tercera generación cuentan parte de lo que vivieron en su época de estudiantes y cuál fue su futuro profesional.

‘La chica del taca-taca’
Hija de Ernesto Hinojosa Subeldía, un comunicador hecho en los medios, pero con mucho conocimiento sobre todo de la radio porque trabajó con Constantino de Tárnava, que fue el pionero de la radio en el país y en toda América Latina, Chelo Hinojosa tenía decidido que lo suyo era la comunicación porque, como ella misma dice, traía la radio en la sangre.
Entró emocionada a la UDEM. El plan de estudios le gustó mucho, le pareció excelente y dice que estaba muy bien hecho. Entre los tantos buenos recuerdos que tiene de sus años en la Universidad, Chelo cuenta que en época de exámenes y al final del semestre no les alcanzaba el tiempo para hacer todos los trabajos que les pedían sus profesores, por lo que muchas veces tuvieron que terminarlos en el automóvil camino a la Universidad. De sus compañeros, ella era la única que sabía usar la máquina de escribir y lo hacía muy seguido. Por eso, dice, la llamaban «la chica del taca-taca«.
Se graduó en el verano de 1975 en Ciencias de la Información, con énfasis en Publicidad y Relaciones Públicas, y ese mismo año viajó a Estados Unidos.
De regreso a Monterrey, comenzó a trabajar en Stereo 7, la emisora propiedad de su familia. Su padre había comprado la concesión e iniciaron labores el 7 de julio de 1977 en la 107.7 FM. Fue su primer trabajo.
«Éramos una estación radial muy innovadora. Fuimos los primeros en transmitir noticieros en la mañana, tarde y noche, y los primeros en transmitir un programa de música clásica en las mañanas, de 7:15 am a 9:00 am. Tuvimos un espacio romántico con violonchelo y compramos el exitoso programa American Top Forty, que se transmitía en Estados Unidos en la década de los 70 con las 40 canciones que estaban en la preferencia del público, para retransmitirlo en Monterrey», recuerda Chelo.
De manera simultánea al trabajo en la emisora, ella se desempeñaba como secretaria de la Cámara de Radio y Televisión de Nuevo León, y en una comida que le organizaron a Alfonso Martínez Domínguez, éste la invitó a trabajar en la campaña de publicidad que lanzaría por la gubernatura de Nuevo León. Una vez en el cargo, el político la nombró Secretaria de Acuerdos y ella dejó la estación radial.
Más adelante, trabajó en la Dirección de Turismo del Estado, en el ISSSTE, en el periódico Regio Deporte —el primer diario deportivo especializado que hubo en Monterrey—, fue colaboradora del periódico El Norte y regresó a Stereo 7. Años después de que cerrara la emisora familiar, Chelo puso una estación de radio por internet que tuvo que cerrar cuando llegó la pandemia del Covid-19.
«Durante toda mi trayectoria laboral sentí que haber estudiado Comunicación en la UDEM me abrió las puertas y me posicionó en mis trabajos. La verdad es que la Universidad me dio muchas herramientas para que yo estuviera preparada para salir al mundo laboral».

Tum Tum, el primer periódico hecho por estudiantes de la UDEM
Alejandra Lucía Cantú Sada fue la primera alumna que la UDEM graduó en Comunicación el 12 de junio de 1975. Y tal mención fue porque obtuvo el promedio más alto de esa primera generación: 9.87. Dos meses después, estaba comenzando una licenciatura única, equivalente a una maestría, en Comunicación Social, en la Universidad de Lovaina, en Bélgica.
Fue un logro, dice Alejandra, pues en un punto alcanzó a pensar que no se graduaría en la Universidad de Monterrey.
«Durante la carrera, a algunos se nos ocurrió hacer un boletín o un pequeño periódico que fuera un medio para poder comunicarnos y, sobre todo, que nos permitiera tener la experiencia de escribir. Le pusimos por nombre Tum Tum, del cual salieron sólo dos números. En esa época estábamos estudiando la Ilíada y la Odisea, por lo que decidimos hacer un artículo que era, en realidad, una ‘Oda universitaria‘ e incluirlo en el segundo número, pero en ese escrito pusimos cosas que no debíamos. Por ejemplo, mandamos al Olimpo, como diosa, a una religiosa del Colegio Labastida que era una figura muy importante en la Universidad. Nuestra intención era enaltecerla, rendirle un tributo, pero nos metimos en un problema. Nos mandaron a llamar, se nos vino el mundo encima, tuvimos que hacer una reunión de desagravio y se acabó el Tum Tum«, recuerda Alejandra.
Después de año y medio de estar en Europa regresó a Monterrey y comenzó a trabajar en el área de relaciones públicas, asesorando a distintas empresas y realizando audiovisuales para ellas. Luego, estuvo 10 años en el sector inmobiliario también como relacionista pública y otros 10 años en el sector financiero, en el área de capacitación.
Para Alejandra, la formación humana, el trabajo en equipo, la disciplina y la metodología de trabajo, tanto para el análisis como para el estudio, fue lo más importante que recibió de la Universidad y lo que le ayudó a desempeñarse en distintos sectores con éxito.

El cine, su gran pasión
Todo lo que ha hecho profesionalmente Andrés Bermea ha estado relacionado con el cine. Su amor por el séptimo arte lo llevó a dedicarse al periodismo cultural en televisión, una pasión que comenzó desde su infancia y creció con sus clases de televisión y sus primeros trabajos relacionados con las artes.
«Cuando estábamos en la Universidad, transmitíamos nuestros programas de televisión por los canales comerciales porque no teníamos laboratorios físicos propios. Iniciamos en el Canal 12, hoy Multimedios, cuando estaba ubicado en la Torre Latina, antes Condominio del Norte, en los pisos 26, 27 y 28. Hacíamos un programa semanal los sábados, llamado Mundo Joven, que era una prolongación del show de Los Vips, que conducía Enrique González y que fue el primer programa en Monterrey que contenía videoclips. Tener que hacer el programa en vivo, ante una audiencia grande y con muchas personas valorando lo que hacíamos fue todo un reto y una gran experiencia, de mucho aprendizaje».

Bermea recuerda como una de las experiencias que no olvida de su época de estudiante cuando él y sus compañeros lograron que el reconocido actor y productor Manolo Fábregas les aceptara una invitación para ir a su programa. «Ese día se fue la luz y, aunque el canal tenía su planta, no íbamos a hacer subir 28 pisos a don Manolo. Afortunadamente, la luz llegó un poco antes de que diera inicio el programa y logramos resolver la situación. Son cosas que no se olvidan y te van preparando para lo que enfrentarás en tu vida profesional», dice Bermea.
Tuvo su primer trabajo formal, contratado y pagado, cuando cursaba su cuarto semestre de carrera. Ernesto Martínez Orozco, profesor de Comunicación y entonces director de Difusión Cultural de la UDEM, lo invitó a trabajar con él cuando vio su interés por el cine. En 1974, Bermea creó la primera revista musical de la UDEM, llamada Expresión 6, un show musical teatral que fue presentado durante varios días en el Teatro Monterrey del IMSS y que también tuvo funciones en Saltillo. Y en 1975 creó una comedia musical.
Dejó Difusión Cultural en 1977 y desde entonces ha estado en televisión, primero en el Canal 12 y luego en el Canal 3, hoy Televisa Monterrey. Simultáneamente, estuvo un tiempo en el departamento de Televisión Interna de Hylsa, en donde hacía brochures, programas de apoyo para las diferentes plantas y videoclips de presentación de la acerera.
Ha hecho documentales para diferentes instituciones; trabajó en Sonomex, empresa en donde se hacían los sonidos de películas profesionales; cubrió cinco veces los Premios Oscar para Multimedios y en varias ocasiones asistió a los Junkets, que son eventos organizados por las productoras y distribuidoras de las películas en Estados Unidos, a los que invitan a los principales medios de comunicación para presentarles la película antes de su estreno y darles la oportunidad de entrevistar al director, protagonistas y a algunos actores que forman parte del reparto de las cintas. Además de ser periodista, investigador y conductor de televisión, Bermea ha sido guionista, actor, productor y director de cortometrajes como “Va de nuevo” y “Quien ríe al último…”.
Para la premiere mundial de Armageddon, en 1998, Bermea fue uno de los 12 periodistas internacionales que fueron invitados al estreno de la película. «¿Consideras que Armageddon era el siguiente paso lógico en tu carrera?», le preguntó el periodista al productor de la película Jerry Bruckheimer. «¿Por qué me dices eso?». «Porque primero hiciste La Roca, que se desarrolló a nivel de piso, en la tierra; luego hiciste Con Air, en el aire; y ahora te fuiste hasta el espacio, ¿no?», le respondió Bermea. «Bruckheimer rió, pero uno de mis compañeros periodistas me preguntó cómo se me había ocurrido hacerle esa pregunta. ‘Leyendo, estudiando, investigando’, le dije. Y esto lo aprendí en la UDEM».

‘Ha sido la base y mi centro’
La vida profesional de Yolanda Ruiz ha girado en torno a la Comunicación. «Esta carrera ha sido la base de todo lo que he hecho y, al mismo tiempo, el centro de todos mis proyectos, y en todos los lugares en donde he estado le han reconocido el valor a mi profesión», dice, quien ha repartido su tiempo entre la empresa y el sector público.
Yolanda guarda momentos memorables de su época universitaria. Cuenta que no sólo entabló amistades duraderas con compañeros de Comunicación, sino también con estudiantes de otras carreras que también tomaban sus clases en las instalaciones del Centro Universitario Franco Mexicano. «Vivimos un ambiente padrísimo, de mucha convivencia, de ayuda, excelentes maestros, mucha literatura, mucho trabajo y mucho aprendizaje».
«Para mí, las materias del Programa Académico fueron definitivamente el pilar de muchas cosas que en la vida profesional he desempeñado. La lectura, la disciplina, el análisis y el espíritu crítico que nos despertaron fueron, sin duda, el cimiento para lo que vendría«.

Yolanda también estudió Derecho. Luego hizo dos maestrías y un doctorado en Educación, y alrededor de esto construyó una vida profesional que combinó con la docencia. Fue maestra en la UDEM, en el Tecnológico de Monterrey, en la Universidad Autónoma de Nuevo León, en la Universidad Regiomontana y en el Centro de Estudios Universitarios.
«Mi ejercicio profesional como comunicadora lo desarrollé en el sector público y por donde pasé siempre tuve muy buenas experiencias. Todos los proyectos novedosos me los pedían a mí. Decían: ‘es comunicación, que lo haga Yolanda’. Una revista, un boletín, un video, una presentación, un guión, una entrevista, todo eso lo hacía yo porque había estudiado Comunicación. Y todos esos espacios se me abrieron gracias a que estudié en la UDEM».

‘Fue mi reto. La carrera me completó’
Después de graduarse de la preparatoria, Sylvia Pro Villarreal entró a trabajar en un colegio, pero sentía que no era suficiente. Ella quería estar más preparada, en una ciudad y en una época en donde las oportunidades para la mujer aún eran muy limitadas. Comenzó a buscar, vio el programa académico de varias carreras y le llamó la atención la licenciatura en Ciencias de la Información que la UDEM ofrecía.
«Trabajé dos años antes de entrar a la carrera, y cuando entré, trabajé y estudié al mismo tiempo. Quería estudiar, no me sentía completa, y el panorama que me ofrecía la carrera era amplio. Como mujer, en un mundo en el que todavía había muchas cosas que eran difíciles de alcanzar para nosotras, estudiar Comunicación fue mi reto«, dice Sylvia, quien se graduó en 1976 como parte de la segunda generación de comunicadores de la UDEM.

Al salir, trabajó primero en una agencia de publicidad y después dio un semestre clases de audiovisuales en la UDEM. Sin embargo, la mayor parte de su vida laboral la desarrolló en el gobierno, en el área administrativa del sector salud, en donde los conocimientos que adquirió en su carrera resultaron determinantes.
Además de las materias, que Sylvia dice que eran muy completas y llenaron sus expectativas, a ella la enamoraron las clases extracurriculares, el servicio social que realizaron y el ambiente, en general, que vivió en su época universitaria.
«Nos invitaban a participar en las obras de teatro. Yo participé en la primera, llamada Expresión 6, pero en el área de promoción del evento. Y amé el servicio social. Nos íbamos todos los sábados a Bustamante a pintar parques y a las escuelitas con los niños».
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