El poder del discurso y las redes sociales en la victoria de Trump

De millonario con una empresa en bancarrota a celebridad de televisión con prestigio; más tarde un expresidente estadounidense sin oportunidad de ganar que acabó convirtiéndose en presidente de Estados Unidos por segunda ocasión, simbolizando la realidad no solo de su país, sino del mundo: el regreso de la derecha, el autoritarismo y la intolerancia hacia los derechos humanos. Sin duda alguna, Donald Trump ha representado una figura política no-convencional, con un surgimiento inesperado y bastante rápido. No obstante, su éxito es atribuible a su discurso y, especialmente, al spotlight del que goza en noticias y redes sociales.
Desde la llegada a la presidencia de Donald Trump en 2016, se ha observado un cambio radical en los argumentos y discursos: han prevalecido a favor de Trump y en contra del progresismo. Esto se evidencia en el hecho de que, aunque la preferencia de los ciudadanos favorecían más a la entonces candidata Demócrata Hillary Clinton –con un 79%, frente a 19% del republicano–, aun así Trump consiguió la victoria electoral. Posteriormente, Kamala Harris se llevó el 41% del voto frente al 57% de Trump. Se generó una gran “ola roja” debido a la creciente difusión y atracción de votantes hacia Trump.
Uno de los factores que explica el surgimiento del voto republicano se debe al grado de atención y diálogo fomentado que gira alrededor del presidente-electo de EE.UU. y sus partidarios. Incluso los mexicanos han influido bastante en impulsar el spotlight que se le da a Donald Trump en las redes sociales, como X e Instagram. Celebridades e influencers como Adrián Marcelo, Alfonso Herrera y Eduardo Verástegui han apoyado y promocionado desde el exterior el trumpismo.
“Hoy no solo ganan los E.U.A, también gana México e Hispanoamérica entera”, comentó Verástegui en X.
En efecto, las redes sociales y los medios de comunicación fueron vitales para que hombres jóvenes se orientaran más hacia el lado Republicano que Demócrata. En su mayoría, ellos no recibían noticias de los principales medios de comunicación y estaban menos preocupados por los derechos reproductivos o el retroceso democrático que pudiera representar Trump. Cuando interactuaron con la política, fue principalmente a través de podcast como los de Adin Ross, Logan Paul, Joe Rogan y Theo Von, los cuales ya eran popularmente escuchados por millones. Los jóvenes han apreciado el descaro del presidente-electo y su costumbre de romper las normas en su discurso, y en parte ha sido gracias a la conexión que su propio hijo, Barron Trump, ha tenido hacia tales medios.
Otro factor muy importante se debe al apoyo que Trump ha estado recibiendo de Elon Musk, propietario de X, el cual lo ayudó a convertirse en un caldero de teorías de conspiración ante sus más de 200 millones de seguidores. Pocas semanas antes de las elecciones, lanzó una teoría de la conspiración de extrema derecha en la cual se afirma que los “importaban” inmigrantes indocumentados a estados indecisos para inclinar irrevocablemente el mapa electoral a su favor.
«Si Trump no gana», dijo Musk, «estas serán las últimas elecciones».
Asimismo, Trump fue atrayendo la atención de grupos de ultraderecha cuando John Kelly, exjefe del gabinete presidencial del presidente electo, dejó al aire recientemente que Trump elogia a los generales de Hitler. Con ello, las encuestas internas de la campaña de Harris indicaron que lo odioso de la declaración estaba inclinando a los votantes tardíos a su favor. Esto mismo se debe a que el fanatismo y la intolerancia han dominado y hecho a un lado varias palabras y argumentos políticos. El llamado conflicto de “War on ‘Woke’” no es solo retórica. Se está desarrollando en muchos ámbitos políticos, desde los esfuerzos de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) y de Gobernanza Ambiental, Social y Corporativa (ESG) hasta la legislación anti-LGBTQ —como lo ha sido en los casos con Ron DeSantis en el Estado de Florida y con Ted Cruz en el Estado de Texas—, y Donald Trump no ha sido alguien ajeno a dichas ideas.
Por ello, muchas personas se han adherido a esos tipos de discursos excluyentes y “anti-woke”, polarizando aún más a Estados Unidos, lo cual pone bajo cuestionamiento si, ahora en su segundo término, Trump sumará a dicha polarización. No obstante, si hay algún tipo de certeza –ante todo– es que las personas, sean simpatizantes u opositores, han seguido hablando y, por ende, dándole el spotlight a Donald Trump, y a la ideología radical que ha traído consigo.
Con el objetivo de motivar la participación ciudadana y para garantizar un tratamiento informativo adecuado frente a los contenidos presentados, los invitamos a escribir a [email protected] en caso de dudas, aclaraciones, rectificaciones o comentarios.