Custodiemos la imaginación del saqueo digital


Christian Mendez
Por: Christian Méndez

Jueves 28 de marzo, 6:00 a. m. Luego de escuchar la alarma y desactivarla, revisas tus redes –¿por qué no?– para ponerte al día. (Lo sé, es muy temprano, pero todos lo hacemos).

Abres Instagram y lo primero que tu algoritmo muestra es la nota de un suceso relacionado con la delincuencia en México –nada raro–;  pasas por dos publicaciones más, y es entonces cuando viene lo raro: aparece María Julia la Fuente ilustrada como Yubaba, del Viaje de Chihiro. Das swipe y, de pronto, observas integrantes de la política mexicana al estilo de Chihiro. ¡Cringe!, gritas dentro de tu cabeza. 

Transcurren los minutos. Ahora comienzas a ver escenas que nunca existieron, personajes que Hayao Miyazaki jamás dibujó, pero con un nivel de replicación tan precisas que te genera inquietud. Sin embargo, lo peor no yace en las imágenes, sino en los comentarios que han realizado muchos usuarios en estas publicaciones: “Esto está con madre, Emilio. Igualito al de los artistas japoneses”, versa la opinión de uno. “Con esto ya nos ahorramos pagarle al diseñador. La I.A. lo hace mejor y no chilla por pagarle con pizzas”, dice otro de ellos a modo de burla. 

De pronto, surge una pregunta incómoda: ¿qué significa esto para los artistas que han dedicado su vida al perfeccionamiento de su estilo y técnica? ¿Sabrán lo que dicen sobre su trabajo en redes? Generar imágenes y animaciones que imitan su estética y, sí, tomando contenido de la red, afectando el trabajo al que dedicaron años de su vida, para dársela a las películas. Poco después, al leer una noticia, te enteras de que Hayao Miyazaki –el alma detrás del estudio– ha expresado su molestia por El Trend. No es para menos. La producción artística, con todo su esfuerzo y toque particular, está siendo –con el perdón de los lectores– prostituida por herramientas que la replican sin comprenderla.

Dentro de varias publicaciones se leen comentarios, con un tono de protesta, de artistas reconocidos de la animación, ilustradores y hasta colegas de algunas producciones hollywoodenses, muchos en pro de la crítica y otros muy ofendidos. Y tienen buenos motivos. Pero ¿y si en lugar de quedarnos en meras quejas e indignación, actuamos? ¿Por qué no demostrar, con hechos y talento, lo que somos capaces de hacer? En lugar de discutir como fanáticos de algún partido político guinda contra un partido político azul, mostremos que la creatividad no es “ponerle mas diseño” o “imitar estilos”, sino entenderlos, vivirlos. No hay que quedarse viendo cómo sistemas entrenados, sin alma, generan imágenes vacías que atascan el feed de cada red social, desplazando el trabajo de quienes realmente lo crean.

Desafío a cada estudiante de arte digital, ilustrador, modelador y animador a tomar su lápiz, su tableta, su software, y a hacer lo que la I.A. jamás podrá: arte con identidad, intención y vida. ¿Quieren estilo Ghibli? ¡Hagámoslo! Pero con nuestra propia visión y sello particular. Saturemos el feed de ilustraciones, animaciones, speed paints, WIPS, recordando al mundo que detrás de cada proyecto y obra hay esfuerzo, talento y pasión.

El problema no es la inteligencia artificial, sino quienes la usan sin ética ni límites. No permitamos que nos borren. No dejemos que un algoritmo nos haga a un lado. El arte sigue siendo nuestro, continuemos haciéndolo valer.

Sobre el autor:

Christian Méndez

Director de programa en la Lic. en Animación y Efectos Digitales. Egresado de la Licenciatura en Relaciones Comerciales por el IPN y la Maestría en Modelado y Animación 3D por la Escuela Europea Para la Comunicación y las Artes Visuales. Se especializó en Bodymechanics avanzado para Videojuegos en la Escuela Europea Para la Comunicación y las Artes Visuales. A lo largo de su trayectoria, ha trabajado como Artista 3D para Videojuegos, cine y publicidad.

Con el objetivo de motivar la participación ciudadana y para garantizar un tratamiento informativo adecuado frente a los contenidos presentados, los invitamos a escribir a [email protected] en caso de dudas, aclaraciones, rectificaciones o comentarios.

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