
Norteña: el primer libro de Julieta Venegas que explora sus orígenes musicales y la riqueza de los ritmos norteños
Por: Ana Carolina Soria González y Jocelyn Vargas Jaime
La cantante mexicana Julieta Venegas presentó su primer libro, titulado “Norteña. Memorias del comienzo”, durante la Feria Internacional del Libro de Monterrey, en el que habla sobre sus orígenes artísticos y reconstruye la memoria musical de Tijuana, la ciudad en la que creció, y, en general, de Baja California, cuyos ritmos e historias han marcado parte de la carrera de la cantante.
El libro, dijo durante la presentación, acompaña a su último disco, que lleva el mismo nombre Norteña, el cual salió al mercado el pasado 14 de mayo. “El libro no es sobre el disco, sino un complemento de éste, es una creación que acompañó mi proceso de composición musical de una manera mucho más interna. La idea de escribirlo surgió cuando ya estaba trabajando en las canciones de mi último álbum”.

“Estuve ocho años viviendo en Buenos Aires y extrañaba mucho a mi familia, extrañaba mucho mi tierra, su olor, su comida, por eso comencé a hacer este proyecto de mi último disco, con la idea de homenajear al Norte de México a mi manera, porque no es un disco de música norteña, sino un disco en el que celebro los sonidos que yo considero norteños. Hago entonces como mi propia ensalada con el requinto, la tuba y los vientos, y cuando ya había comenzado a trabajar en las canciones del disco, que todavía no grababa, me di cuenta que estaba haciendo una especie de memoria musical, que estaba trayendo historias y sensaciones de lo que me había contagiado mi familia, y decidí escribirla”, dijo la compositora al explicar cómo nació la idea de escribir este libro.
Y entre esas historias está la de sus comienzos musicales. La ganadora de varios Latin Grammys, Grammy, siete Premios MTV y dos Billboard por sus álbumes y trayectoria artística contó que el libro y su trabajo musical, de alguna manera, son una especie de liberación de tensiones y limitaciones que tuvo durante su infancia y adolescencia. Imposiciones que provenían de su padre y de las cuales ella quería huir.
“Mi padre fue una figura que me marcó mucho. Me impuso el pudor y el silencio de muchas maneras, de no poder contar nada, el silencio del cuerpo, el silencio del lenguaje. Y yo siempre tuve la sensación de que tenía que escapar, irme a otro lado, contar mis propias historias, usar mi propio lenguaje”, dijo la artista, quien terminó por contrastar la figura de entonces, característica de su padre norteño, con el hombre amoroso y condescendiente que es hoy con ella.
Ese lenguaje al que se refirió la cantante respondía a su pregunta sobre qué tipo de composiciones quería hacer, y se dio cuenta de que quería simplificarlo todo, quería hacer cosas sencillas. Luego de hacer sus primeros dos discos usando el piano, instrumento que aprendió a tocar de niña, la compositora vio que sus producciones resultaban muy difíciles. “Quería sentarme con una guitarra y cantar una canción. Y, en parte, uno de mis objetivos como compositora ha sido esa búsqueda de la sencillez y de la esencia de una canción”.
“¿Por qué me hice música?”, es la pregunta que atraviesa su libro y a la que ella responde en algunos fragmentos de su publicación. “Siempre pensé que fue a partir de las clases de piano que tomé, pero en realidad yo ya venía con una manera de percibir la música, algo que era cotidiano para mí, y era la voz de mi madre. Ella cantaba siempre y su música estaba conectada a la felicidad, no a la tristeza o al silencio, sino a algo mucho más luminoso. Mi mamá me contagió la manera de vivir la música y la hizo parte de mi vida, como tomarte un café o salir a caminar. De hecho, ahora me doy cuenta que cuando canto no puedo dejar de sonreír, algo que se lo debo a ella”.

Autora de éxitos como Me voy, Limón y sal, Andar conmigo, Eres para mí, Lento y A dónde va el viento, Julieta Venegas dijo que, además de la sencillez y de temáticas que tocan los sentimientos de las personas, sus canciones se caracterizan por presentar un balance entre el mensaje y el ritmo.
“La palabra me parece tan importante como la música”, afirmó la artista, quien dijo que en México hay tanta diversidad y que aún queda mucha creatividad por descubrir, por lo que dedica parte de su tiempo a explorar nuevas temáticas que pueda incorporar en su producción musical y en, posiblemente, libros que podría escribir en el futuro.
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