
Escritora Jumko Ogata invita a elegir lecturas más diversas y a narrar historias de minorías
Por: César Alanís y Fernando Andonie
En México, las historias de minorías, como por ejemplo de personas afrodescendientes, los elementos autóctonos y las situaciones que son más cercanas a las comunidades han representado grandes silencios, vacíos en la literatura, que deben ser corregidos, deben contarse y enseñarse porque forman parte de la identidad del país, dijo la escritora veracruzana Jumko Ogata durante una charla que ofreció ante decenas de estudiantes en el marco de la Feria Internacional del Libro de Monterrey.
Ogata, autora de Quiero ser antiracista, un manual práctico y Mi pelo chino, se ha dedicado a construir una obra literaria que enseña a reflexionar sobre las diferencias raciales que existen en México que han tomado formas discriminatorias. Ella ha elegido contar historias que otros no se habían atrevido a contar, como la que narra en Mi pelo chino, un libro infantil bilingüe que celebra este tipo de cabello que, muchas veces, es cuestionado por atribuírsele a determinado segmento de la población.
La autora es afromexicana con ascendencia Japonesa y sus experiencias en la niñez y en la adolescencia la hicieron analizar la importancia de sus raíces y de su identidad. “Siempre en la escuela me preguntaban de dónde era, porque ha predominado la idea de que no existe la gente afromexicana ni asiaticomexicana y, mucho menos, el cruce de ambas. Y el que me señalaran dentro de estos grupos y que me considerarán una persona rara o extranjera me impulsó a explorar mis raíces”.
Cuando la escritora llegó a la universidad comenzó a estudiar la historia afromexicana y descubrió que Veracruz, su estado natal, tenía un pasado muy rico de resistencia, no sólo de esclavitud, sino también de comunidades que escapaban de esa condicion.
“Conocer toda esa historia, llamada cimarronaje, y descubrir lo valiosa que era, me hizo darme cuenta que a pesar de haber nacido y crecido en Veracruz no aprendí nada de esto en la escuela, algo que se supone que forma parte de nuestra historia”, dijo Ogata, quien cuestionó estas fallas que tiene la educación en México.

La autora, también traductora y creadora de contenido, advirtió la necesidad de que en el país se abran más espacios a estas temáticas y se permita que más voces puedan hablar al respecto y que sean escuchadas.
“Creo que es importante incorporar estos temas en los programas de educación pública. Y, aunque ciertamente ya han habido avances, como la incorporación de la historia afromexicana, aún no se ha hecho de manera plenamente informada. Falta capacitar a los profesores sobre el tema para que puedan educar a sus estudiantes apropiadamente en estas temáticas. Me parece que debemos apostarle a modificar, transformar esas estructuras de la educación pública, para dejar de contar los mismos discursos, como por ejemplo los del mestizaje”, dijo la escritora en entrevista con la Agencia Informativa UDEM posterior a su charla.
Ogata también invitó a repensar qué es lo que cuenta como literatura. La autora cuestionó cómo, en algunos ámbitos, determinados libros tienen el mayor peso e importancia en la lectura. “A veces, si no has leído Los Miserables, entonces no estás leyendo buena literatura. Pero, para mí, también tiene que ver con validar y valorar lecturas que no son convencionales”.
La autora veracruzana fue ganadora del Premio Nacional a la promoción de los derechos de las mujeres afromexicanas en 2025; es editora de Enraizadas: antología de mujeres afromexicanas, la compilación literaria con el mayor número de autoras afromexicanas publicada en la historia de México; y ha impartido talleres sobre antirracismo para instituciones públicas y privadas en México y Estados Unidos.
“En las listas de los mejores libros que tienes que leer antes de morir siempre aparecen, en su mayoría, escritores que son hombres, blancos y de países europeos. Pero desde América Latina, y en particular desde México, también hay otras escrituras que valen mucho la pena mencionar y difundir. Los invito a hablar de estas historias que forman parte fundamental de nuestra identidad”, dijo Ogata, quien recordó que no sólo los libros cuentan historias valiosas, pues también los cómics y las novelas gráficas pueden leerse y transmitir muchas posibilidades de resistencia.
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