Redacción UDEM

La brecha salarial de género en México puede ser el resultado de la poca oferta laboral de este sector para las mujeres, de acuerdo a un estudio realizado por estudiantes de la Escuela de Negocios de la Universidad de Monterrey. 

Según los resultados obtenidos, la investigación del grupo estudiantil concluyó que la región sur es la que cuenta con una menor brecha salarial en todos los resultados analizados, en tanto que las regiones centro y centro-norte son aquellas que resultaron con una brecha salarial de género más grande que las demás. 

Las y los alumnos de la Licenciatura en Economía, Lorena Bazaldúa Zúñiga, María Fernanda Briones Ayala y Diego Adrián Pérez Martínez, y de la Licenciatura en Finanzas Internacionales, Marcela Tobías Hinojosa, reunieron sus hallazgos en el trabajo La brecha salarial de género en México: una comparativa regional y nacional, su Proyecto de Evaluación Final (PEF) para graduarse en el semestre Primavera 2022. 

El equipo estudiantil utilizó un modelo econométrico logarítmico lineal con datos panel, el cual midió el impacto que tienen ciertas variables para disminuir el sesgo que pueda ocasionar el factor cultural. 

Los resultados del modelo muestran la existencia de una brecha salarial de género en México, mostrando que, a nivel nacional, con un análisis general sin controles, las mujeres perciben un salario 19.1 % menor al de los hombres. 

A nivel regional, con diferentes controles aplicados, la región sur es la que siempre mostró una brecha menor a las demás regiones del país, mientras que la región Centro y Norte son las que predominan con una brecha salarial más grande. 

“La gran diferencia de salarios, como en la región del centro, es el resultado del salario insuficiente para la mujer con respecto al de un hombre; por ello, muchas veces las mujeres abandonan sus empleos y tienen como destino el sector informal en busca de un mejor salario, a pesar de que el desempleo femenino y masculino van en decremento, y los factores culturales y sociodemográficos tienen gran influencia tanto en el nivel de desempleo como en el nivel de trabajos ofrecidos hacia las mujeres”, explicaron en el texto académico. 

 Según la investigación, la oferta laboral para las mujeres en algunas regiones del país son para ocupaciones “propias de su sexo”, esto es, los oficios o las tareas que generan estereotipos de inequidad y, en su mayoría, son en el sector terciario, en donde los salarios son limitados debido a la poca accesibilidad a puestos directivos y la oferta de trabajos solo de medio tiempo.

La investigación estudiantil, bajo la asesoría de Rosa María Morales Valera, profesora de la Escuela de Negocios, señala que las mujeres tienden a desempeñarse laboralmente en el sector informal, lo que, a su vez, ha ocasionado que a través de los años México se encuentre dentro de los países con mayores tasas de informalidad alrededor del mundo, incluso, colocándose por encima del promedio de los países latinoamericanos. 

Y, como en un círculo vicioso, “un aumento en el sector informal provoca igualmente un aumento en la brecha salarial de género”, se advierte en el trabajo. 

Una de las implicaciones económicas que la brecha salarial de género deja en las mujeres es en el aspecto financiero: en el país, las mujeres que tienen acceso a al menos a un producto financiero son solamente un 65 %, en comparación con el hombre que cuenta con un 75 %, según la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018. 

Pero el equipo estudiantil llegó a la conclusión de que existe una menor brecha salarial en el sur del país, y esto se puede ver porque en términos de porcentajes en el sur del país las mujeres cuentan con 68 % de productos financieros en comparación al hombre que cuenta con un 67 %, lo que indica que en el sur hay más mujeres que hombres con tenencia de producto financiero.

El modelo econométrico aplicado en el estudio muestra la existencia de segregación por sexo, factores culturales y de esterotipos, mientras establece que la clase socioeconómica y la región son factores con influencia tanto para el salario de las mujeres como para la tasa de desempleo, debido al tipo de trabajos que les son ofrecidos. 

“Esto influye en distintos escenarios en donde la percepción del salario juega un papel importante en la toma de decisiones de la mujer”, sostuvieron las y los alumnos en su tesis.