Por Ana Quijano

 

Alma Leticia es una fuerza de la naturaleza. Es un torbellino de energía que se mueve con gracia por las aulas, alborotando las ideas de sus alumnos y logrando sacudir aún a los más renuentes. Al final de cada semestre, es imposible no quedar impregnado de su espíritu inquieto y curioso, que deja huella en todos aquellos que hemos tenido la fortuna de cruzarnos en su camino.

 

Como maestra es una catapulta. Transmite pasión por su vocación y logra impulsar a sus alumnos para llevarlos lejos, más lejos de lo que ellos mismos hubieran imaginado. Es el tipo de maestra que no regala calificaciones ni hace las tareas de sus estudiantes, sino que les enseña cómo hacerlas. Ella sabe exactamente qué decir y qué tanto exigir a cada uno para sacar su máximo potencial. Ya sea periodismo deportivo, de espectáculos o de investigación, ella siempre encuentra la manera de interesarse en las ambiciones de sus alumnos y les da las herramientas para desarrollar sus talentos.

 

 Más allá de la teoría que se aprende en sus clases, las lecciones que da son lecciones de vida. Ella enseña responsabilidad, porque el monitoreo a las 5:00 am es toda una disciplina. Enseña honestidad, porque un periodista siempre debe reportar la verdad. Enseña profesionalismo, porque el Nuevo Foro es una verdadera experiencia laboral Pero, sobre todo, Alma Leticia enseña a vivir con pasión.

 

De ahora en adelante seguirá inspirando con su ejemplo fuera del salón de clases, contagiando esa manera apasionada de vivir a cada persona que se cruce en su camino y emprendiendo nuevos proyectos con ese entusiasmo que tanto la caracteriza. Seguirá enseñando, porque su vocación trasciende las aulas y aunque no vaya a estar más en la Agencia Informativa, su legado permanecerá vigente a través de miles de estudiantes que tuvimos la fortuna de cruzarnos con ese maravilloso torbellino.