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La escritora Paulina Chavira dice que el futbol permite aprender muchas acciones positivas, como el manejo de emociones, el trabajo en equipo y saber ganar o perder, algo que la sociedad debería aprovechar de este deporte. Foto: Gobierno de la Ciudad de México

El futbol, además de espectáculo, es un poderoso medio de enseñanza y socialización: Paulina Chavira


Por: Justine Brancacho

Ir a los estadios y vivir los partidos con la misma pasión e intensidad de siempre, pero sin agresiones, sin cantos homofóbicos, sin violencia, sin discriminación, y en condiciones más igualitarias, más inclusivas, más justas y más humanas, es como los escritores Paulina Chavira Mendoza y Juan Jesús Garza Onofre quisieran que se viviera el futbol en México.

Paulina Chavira, comentarista de futbol femenil, y Juan Jesús Garza, abogado y académico en instituciones como la UNAM y el Colegio de México, son los autores del libro Otro futbol posible. Cómo vivir el futbol fuera de la violencia y la injusticia, en el que, primero, hacen un diagnóstico de los principales problemas que afectan a este deporte y después presentan una lista de soluciones para cada uno de ellos, con la intención de evidenciar aquellos temas en los que se puede mejorar y demostrar, con ejemplos, cómo sí es posible trabajar por un cambio en la manera como se desarrolla y se vive el futbol en el país.

Para los autores, la violencia que se vive en las canchas, las palabras agresivas que usan los aficionados y hasta los medios de comunicación, las acciones discriminatorias, el fanatismo llevado al extremo, la xenofobia y el racismo, la falta de impulso y de reconocimiento a las mujeres en el futbol, el consumo permisivo de alcohol en los estadios, la excesiva mercantilización del futbol y la corrupción que se presenta en este deporte son algunos de los problemas que los autores analizan en su libro.

En entrevista, Paulina Chavira habla de su propuesta transformadora y reflexiona sobre las varias maneras en que esos cambios podrían implementarse en México para avanzar hacia un futbol diferente, uno en el que la parte humana sea el común denominador, tanto en la cancha, como en las gradas, en las calles y en los medios masivos, y en los clubes como en las Ligas. También, hace un análisis del desarrollo que ha tenido el futbol femenil en México y sobre el curso del Mundial que se está jugando.

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Paulina Chavira Mendoza, periodista y comentarista de futbol femenil; fue conductora y productora ejecutiva de los pódcast Enganchadas, historias de futbol femenil; y autora de Otro futbol posible. Cómo vivir el futbol fuera de la violencia y la injusticia. Foto: Cortesía

Planteas en tu libro una manera diferente de vivir el futbol, una forma más consciente, más responsable, menos visceral, para verlo y disfrutarlo como lo que es, un deporte, y no una pelea o una rivalidad. ¿Crees que, con las dimensiones que ha llegado a adquirir la estructura de este deporte, sea posible lograr los cambios que propones?

Algunos de los cambios que planteamos no son fáciles de realizar de un momento a otro. Lograrlo, tendría que llevar muchísimo tiempo y voluntad, pero, por ahora, lo que nos interesa con este libro es buscar la reflexión de quienes formamos parte del entorno del futbol, porque encontramos que el clima de violencia que se vive en los encuentros de este deporte no es responsabilidad de una sola persona, de una sola entidad o de un solo grupo. En realidad, todas las personas que, de una u otra manera, vivimos alrededor del futbol, como aficiones, periodistas, narradores, quienes están en las Ligas, en las Federaciones y en los clubes, tenemos una responsabilidad en cuanto a cómo se vive este deporte, los valores que se fomentan y las conductas que deberían de ser injustificables. Entonces, lo que buscamos con el libro es propiciar la reflexión para que nos preguntemos qué podríamos cambiar desde nuestro lugar, desde cómo lo vivimos, cómo lo trabajamos y cómo podría tener esto un resultado diferente.

Y aún logrando esa reflexión, ¿qué tan fácil sería comenzar a ver algunos cambios en el ambiente futbolístico?

Creo que sí es posible porque, además, la gran esperanza es saber que hay otros lugares y otros espacios en donde se han hecho cambios y se han logrado resultados distintos. La invitación es a no quedarnos con decir: “pues así es el futbol, así se vive… qué pena”, sino a plantearnos qué podríamos cambiar y cómo lo podríamos hacer de una manera distinta que nos dé resultados diferentes y que además nos haga vivir el futbol de una manera menos violenta, menos injusta, más equitativa. Sabemos que con este libro no vamos a cambiar el futbol, pero sí buscamos que la gente tenga una visión distinta sobre la forma como se vive este deporte.

Un proceso que, posiblemente, pueda ser un poco demorado, dado que cada sociedad tiene sus valores y cada cultura tiene sus propias características…

Es una cuestión de educación también, y es algo en lo que tenemos que trabajar mucho. Llegamos de una manera muy, por así decirlo, silvestre al futbol, en la que dimos por sentados algunos comportamientos y las personas, sin cuestionar mucho, van imitando las cosas que se hacen en los estadios, en las reuniones familiares y con las amistades cuando ven un partido de futbol. Y lo que nosotros buscamos es, precisamente, que las personas se pregunten: “¿De verdad?, ¿esta es la única forma de vivir el futbol?”.

Buscar que el futbol se transforme implica cambios desde muchas aristas y, tal vez, una de las más difíciles sea la de lidiar con las emociones extremas que algunos aficionados expresan en las gradas de los estadios porque esto tiene que ver con cambios de carácter, de personalidad y hasta culturales. ¿Cómo incidir para que el aficionado sea un espectador respetuoso que disfrute del partido sin agredir a los hinchas o a los jugadores del equipo rival?

En el Segundo Tiempo del libro ponemos el ejemplo de una colectiva en Ciudad de México. Ellas son aficionadas al futbol femenil e hicieron un decálogo para la buena afición que contempla acciones como simplemente recoger la basura en los estadios, como lo hace la afición de Japón, algo que es básico, de respeto hacia el lugar al que vas, hacia tu club, hacia tu equipo, hacia la gente que te rodea. También, respeto al equipo rival. En vez de insultarlo, es mejor que el aficionado aliente a su equipo.

Además, faltan campañas de concientización, de educación, para las aficiones. En Inglaterra, por ejemplo, lanzaron a comienzos de este año una campaña en la cadena televisiva Sky Sports en la que futbolistas de las dos Ligas inglesas, varonil y femenil, le explicaban a las audiencias, de manera muy didáctica, qué es la violencia de género, por qué está mal y cómo podría evitarse. Creo que este tipo de campañas son muy necesarias y deberíamos estarnos nutriendo de ellas para educar sobre varios comportamientos que tendrían que cambiarse. Otro de ellos, la homofobia. No es nada más evitar lanzar el grito homofóbico por temor a multas o expulsiones de los estadios, es no lanzarlo desde el convencimiento y, para ello, se le debe explicar al aficionado por qué no se debe lanzar ese grito, por qué es discriminatorio, cómo afectan a las personas este tipo de acciones y cómo hacerlo no alienta a nadie ni fomenta la deportividad.

¿Qué tanta efectividad podrían tener esa clase de campañas en México?

Esa clase de educación impartida desde el futbol puede funcionar y han habido cosas que han ido cambiando. La rivalidad no la hemos visto sólo desde el lado del aficionado, también ha sido evidente en el terreno de juego. ¿Cuántas veces no vimos, afortunadamente ya cada vez menos, en la Liga varonil, que el equipo que perdía se quitaba la medalla del segundo lugar tan pronto como se la habían puesto o no se quedaba en la ceremonia de premiación del primer lugar? El futbol nos enseña mucho en este sentido, desde aprender a manejar las emociones, hasta cómo saber ganar, cómo saber perder, trabajar en equipo, recuperarte de momentos difíciles y la resiliencia. Yo creo que hay muchas cosas que este deporte nos puede enseñar y tendríamos que estar aprovechando ese vehículo de socialización que es el futbol.

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El libro, de la editorial Penguin Random House, impreso bajo el sello Taurus, fue publicado en abril de 2026. Foto: Cortesía

¿Cómo ves el comportamiento de la afición en México y, específicamente, durante este Mundial?

Algo que hemos visto en este Mundial varonil es que México es una de esas aficiones que la gente quiere, que valora. Escuché que la Selección de Japón se fue feliz de Monterrey, de cómo se vivió el Mundial en la ciudad. Entonces, creo que si algo bueno se van a llevar de este Mundial es precisamente cómo se vive el futbol en México, pero no podemos dejar de lado todas las otras cosas que no están tan bien, como el consumo excesivo de alcohol y las celebraciones que dejan desorden, basura y destrozos, como la que se vivió en la Ciudad de México el pasado jueves 18 de junio luego del triunfo de México sobre Corea del Sur, en la que dejaron toneladas de basura en las áreas del Ángel de la Independencia, Paseo de la Reforma y Centro Histórico. Además, en el partido entre Suecia y Túnez que se jugó en Monterrey se escuchó el grito homofóbico que está prohibido y que esperamos que no se repita. En esto todavía tenemos que trabajar porque no es algo que realmente se haya erradicado, sino que no se han presentado las circunstancias para lanzarlo. Hasta ahora nuestra Selección ha tenido un muy buen desempeño, pero no sabemos lo que ocurrirá en el momento en que no haya victorias o no hayan goles.

¿Cómo evalúas el desarrollo que ha tenido el futbol femenil en el país?

Vamos bien, pero todavía falta mucho por hacer. Aunque México es una de las Ligas que más crecimiento ha tenido en el mundo, todavía no estamos en donde queremos estar, empezando por los salarios de las futbolistas, que deben ser dignos para una persona que quiere dedicarse profesionalmente a jugar futbol. Y para lograrlo, no nada más requerimos de las buenas intenciones de los clubes o de que alguna empresa quiera patrocinarlas. Necesitamos que se apruebe la iniciativa de ley que está varada en la Cámara de Diputados y que plantea el establecimiento de un salario base para todas y todos los deportistas, porque, en México, la mayoría de las personas que se dedican a un deporte profesionalmente están lejos de tener ventajas siquiera parecidas a las que tienen los jugadores profesionales de futbol varonil.

El futbol femenil en el país también ha crecido en sus calendarios. Cada vez hay más actividades, más torneos y menos espacios de descanso, por lo que se necesita cuidar a las jugadoras y también asegurarse de que las transmisiones lleguen a todos lados.

Hablas de igualdad en el futbol en muchos sentidos y dices que la rama femenil no ha sido impulsada ni reconocida de la misma manera que la varonil. ¿Cómo desmontar del imaginario social esa visión que pone al hombre como protagonista y como el más apto para realizar este deporte?

Ese es un trabajo constante y podríamos empezar por las palabras que utilizamos para referirnos a este deporte. Cuando hablamos del futbol de mujeres solemos hacer la precisión y decir “futbol femenil”, pero cuando nos referimos al futbol jugado por hombres no especificamos que es el varonil porque lo damos por hecho. Por ejemplo, decir: “Messi es el goleador de los mundiales” da a entender que abarca los Mundiales de Futbol varonil y femenil, pero la gente no sabe que la futbolista brasileña Marta Vieira da Silva está apenas dos goles por debajo de Messi en los Mundiales Femeninos de la FIFA, con 17 goles (hasta la publicación de esta entrevista), porque no está en el imaginario colectivo. Si, desde nuestras palabras, seguimos viendo solamente al varonil como el futbol por antonomasia, será muy difícil hacerle un espacio al femenil. Entonces, por ahora, podríamos hacer las precisiones de futbol varonil y futbol femenil, esperando que llegue el momento en el que ya no sea necesario hacerlas y que cuando se hable del Mundial de Futbol de 2027 las personas sepan perfectamente que se trata del Mundial Femenil.

También es importante la cobertura que hacemos en los medios de comunicación. Hoy, por ejemplo, está todo volcado a lo que está sucediendo con el Mundial varonil de 2026 y se transmite por todos lados, en prensa, radio y televisión, pero ¿tendremos una cobertura similar del Mundial 2027 que se jugará en Brasil o incluso en 2031 cuando México compartirá sede con Estados Unidos, Jamaica y Costa Rica para el Mundial Femenil? Yo creo que no va a ser igual.

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Juan Jesús Garza Onofre, abogado y autor de Otro futbol posible. Cómo vivir el futbol fuera de la violencia y la injusticia. Foto: Cortesía

Otro punto de desigualdad al que aluden en el libro es la diferencia tan grande que hay en los salarios de futbolistas profesionales. Los hombres ganan cifras estratosféricas frente a lo que se les paga a las mujeres. ¿Este es un problema que surge por la misma brecha que se presenta en todos los demás ámbitos laborales o se explica por el carácter dominante que tiene el hombre en este deporte?

Los dos factores contribuyen. Evidentemente, no podemos equiparar y esperar que las mujeres ganen exactamente igual que los hombres porque la industria del futbol varonil tiene un poco más de 100 años trabajando constantemente con un crecimiento exponencial, mientras que el futbol femenil apenas empieza a crecer, pero sí tendrían que estar ganando de manera que ellas pudieran dedicarse profesionalmente a jugar futbol. En nuestra Liga todavía tenemos jugadoras que deben de tener otro trabajo para poder subsistir o que tienen que compartir casa y gastos de alimentación y de gimnasio porque su club no se los da. Estas son condiciones que tendríamos que mejorar en este momento.

Hay países en donde sí se ha logrado ya cierta igualdad, como en Estados Unidos, en donde las mujeres tienen mucho más éxito en el futbol que los hombres. Ellas, con medallas de Olímpicos y trofeos de Copas del Mundo, que no tienen los varoniles, exigieron tener el mismo salario y hoy día las selecciones nacionales en Estados Unidos, femenil y varonil, tienen exactamente el mismo salario. En México todavía estamos lejos de eso, porque no tenemos los resultados ni ha habido la inversión y la infraestructura suficientes. Estados Unidos lleva 50 años apostándole e invirtiéndole al futbol femenil, mientras que en México apenas vamos para los 10 años.

¿Qué destacarías de la evolución de la Liga MX Femenil en sus primeros casi 10 años?

Aunque falta todavía mucho, la inversión que hasta ahora se ha hecho ha permitido que algunos de los 18 equipos femeniles destaquen. Pachuca y Guadalajara le apostaron desde un inicio a sus equipos y sobresale el caso de Tigres que muy rápido comprendió la importancia de potenciar a su conjunto femenil. Las inversiones que ha hecho en las futbolistas y en infraestructura, el proveerlas del acceso a las mismas condiciones que tienen los hombres y la obtención de muchos patrocinios han hecho de Tigres el mayor caso de éxito, lo cual se refleja en los siete campeonatos de Liga ganados, lo que lo convierte en el equipo con más títulos en esta competición. Después vimos avances en América, Rayadas, Cruz Azul y Toluca. Esto demuestra que en cuanto empieza a haber inversión, se nota inmediatamente cómo el equipo mejora.

Si le inviertes, si traes buenas jugadoras, si mejoras las condiciones de las que ya tienes, si les das buena alimentación, preparación física y dirección técnica, el equipo mejora. Hoy, 10 equipos de la tabla lo están haciendo bien. Los otros ocho todavía están muy rezagados en ese punto. Una de las ligas más interesantes es la de Estados Unidos, en donde se ve un alto nivel de competitividad y me parece que es el único caso. Mientras que en ligas como la inglesa, española o mexicana siempre ganan los mismos equipos, en Estados Unidos hay posibilidades de tener distintas ganadoras según cómo se armen los equipos. De esto sería bueno aprender.

Mencionan la importancia del uso del lenguaje para reducir la confrontación en el futbol, para eliminar la agresividad en los encuentros deportivos. Al ser éste un asunto cultural, ¿cómo podría influirse desde las familias y en los círculos de amigos para implementar cambios positivos en la elección de las palabras?

Siendo más conscientes. Sabemos que esto no es algo que va a suceder de un momento a otro, que es algo en lo que se va a tener que trabajar una y otra vez, pero el problema es que a veces no somos ni siquiera conscientes. Tendríamos que comenzar por cuestionar y cambiar algunas de las palabras que se usan en el lenguaje del futbol porque muchas son súper confrontativas y muy bélicas. Por ejemplo, escuchamos en las transmisiones hablar del “killer”, “es que es un killer nato”, que traducido al español significa “asesino nato”, y la gente repite estas palabras. No hay necesidad de utilizar estas expresiones súper violentas y agresivas. ¿Por qué, mejor, no utilizar la palabra “cazagol” que ya hemos usado en otras ocasiones?

A la delantera rayada Katty Martínez Abad le dicen la “killer” por su efectividad frente al arco, y al exfutbolista Luis Arturo Hernández Carreón le dicen “El Matador”. ¿Por qué tenemos que recurrir a estas palabras? ¿Por qué no llamarlos de otra manera? Esta es parte de la invitación que hacemos en el libro, a ser más conscientes de lo que decimos y de lo que escuchamos, y a cuestionar muchas de esas palabras violentas que se usan en el futbol.

Los medios de comunicación, especialmente quienes narran y analizan los partidos, cargan con una gran responsabilidad por su impacto en las audiencias. ¿Qué proponen para que periodistas, narradores y editores maticen sus comentarios y contribuyan a construir un ambiente futbolístico menos violento?

Definitivamente, quienes trabajamos en medios de comunicación tenemos la obligación de ser conscientes de las palabras que utilizamos, de cómo nos comunicamos, qué información presentamos, qué ángulo y fotografías escogemos e incluso qué tomas pasamos en las transmisiones, y cómo presentamos las emociones que se viven en un partido sin tener que estar recurriendo a la violencia.

Parte del problema es que hay ciertas expresiones que ya damos por sentadas y que ni siquiera cuestionamos. La velocidad del juego a veces dificulta ser creativo y los narradores repiten frases ya hechas, que ya se conocen y que se usan frecuentemente, pero la invitación es a hacer un alto y pensar en las implicaciones de esas frases e intentar cambiarlas. Por ejemplo, en vez de decir “la aniquiló en el medio campo” podríamos decir “qué bien bajó ese balón en el medio campo”. Es un trabajo constante, de todos los días. En el libro proponemos también que los comunicadores tengamos actualizaciones constantes en distintos temas, como coberturas con perspectiva de género y glosarios.

Se ha hecho público que este Mundial es el más costoso de la historia para los aficionados. ¿Qué opinas sobre la transformación de este deporte a un producto de consumo elitista?

Sí es verdad que cada vez es menos asequible, pero en este Mundial están pasando dos cosas: que aún con boletos costosos, para sorpresa de muchos, hay 95% de asistencia a los estadios, y que las personas que no pudieron comprar un boleto han sabido disfrutar de este evento deportivo de otras maneras, por ejemplo, asistiendo a los festivales que se han estado realizando para apoyar a las distintas selecciones.

Siento que este Mundial se ha vivido maravillosamente, a pesar de no tener el dinero para pagar un boleto para ir al estadio, lo cual me parece terrible que suceda porque estos eventos deportivos no tendrían que estar tan alejados de la gente, sobre todo pensando que es un deporte que nació precisamente para que cualquier persona pueda ir a ver un partido de futbol. Hoy sabemos que no es así, pero tampoco estamos ayudando a que las cosas cambien. Los estadios llenos, lo único que le dicen a la FIFA es “síguele, porque aquí vamos a estar para pagarte cuanto tú quieras”.

También el álbum de este Mundial es el más costoso.

También y, sin embargo, mucha gente lo está llenando. Repito, el ser más conscientes de lo que hacemos o de las decisiones que tomamos nos permitiría salir de esa rueda en la que la mayoría giramos todo el tiempo y entonces podríamos hacer la diferencia.

¿Te animarías a decir hasta dónde llegará la Selección Mexicana en este Mundial?

No lo sé, pero quiero creer que llegará, ahora sí, al quinto partido, es decir, que sí pasará, por lo menos, a octavos de final. Espero que así sea. Y de ahí en adelante, todo lo que ocurra será maravilloso.

¿Y cuáles son tus predicciones del ganador de la Copa?

Estoy entre Francia y Países Bajos. Y también España. Ya veremos.

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