Representación Cultural en K–Pop Demon Hunters


Sofa Villarreal Hernndez
Por: Sofía Villarreal Hernández

Desde su estreno en junio de este año, la nueva película animada de Netflix –en colaboración con Sony Animations–, K-Pop Demon Hunters, se volvió un éxito a nivel mundial. Oficialmente se ha convertido en el filme con el mayor número de reproducciones de la famosa plataforma de streaming… ¡A solo cuatro meses de su estreno! La película cuenta la historia de Huntr/x, un grupo K–pop de chicas. Adicionalmente, cazan en secreto a los demonios que amenazan con llevarse las almas de sus fans y del resto del mundo y se enfrentan a una nueva banda de chicos cuyo plan de arrebatarles a sus fans es, en realidad, la menos oscura de sus intenciones.

K-Pop Demon Hunter conquistó muy rápido el cariño del público en general y es apreciada por su estilo de animación, banda sonora y sencilla pero cautivante trama. Sin embargo, una de las cosas que más han sido apreciadas por los fans sobre la película es la incorporación de elementos culturales. Los directores de la película, Maggie Kang y Chris Appelhans, se aseguraron de incluir elementos tradicionales inspirados en la cultura coreana, presentes a lo largo de la película: su aparición es, en ocasiones, sutil; pero en otras sobresale, al grado de conformar un enfoque indispensable para la trama.

La conexión más grande con su cultura, específicamente con la surcoreana, es la implementación de características propias de su industria del entretenimiento. El K-pop se ha solidificado con el tiempo como algo más que un género de música. Su alcance es global, y su impacto se observa en personas de todas las edades, en parte por la calidad de su producción musical, sus grandes presentaciones en vivo y el acercamiento más personal que ofrecen sus artistas. Con el mercado de Occidente abriendo cada vez más sus puertas, K-Pop Demon Hunters aprovechó la oportunidad para lanzarse al mercado con una trama que gira, precisamente, en torno al género musical surcoreano. Y la receta funcionó: no solo atrajo la atención de fans ya familiarizados con el género, sino que su banda sonora está llevando el K-pop a públicos enteramente nuevos.

Por otra parte, desde el inicio de la película es notable la influencia de la cultura tradicional en varias escenas que reflejan momentos importantes de manera previa al inicio de la trama que gira en torno a las protagonistas. Estos saltos en el tiempo, con escenas bastante cortas pero muy valiosas, muestran personajes que habitan una Corea de otro siglo: un pasado donde el territorio aún es gobernado por la dinastía Joseon en Corea. Para representar dicho periodo histórico, la cinta echa mano de ciertos elementos, como el uso del hanbok, la vestimenta tradicional coreana, e incluso aparecen en escena instrumentos musicales como la bipa.

Además de vestimenta e instrumentos tradicionales, K-Pop Demon Hunters también termina por incorporar ciertos aspectos de su mitología y folclor surcoreanos, especialmente en los diseños de sus demonios, cuya apariencia se inspiró en varios demonios y espíritus de la cultura coreana, como los dokkaebi, –término que suele traducirse como “duendes” al español– y los gwishin, fantasmas que se dividen en varios tipos, entre ellos los gwishin de agua que aparecen en el filme. Estos pequeños detalles no solo otorgan un mayor realismo a la trama –dentro del mismo contexto de la historia, por supuesto–  sino que presentan estos elementos de una forma sutil y creativa a la vez, puesto que la cinta no se detiene a dar explicaciones a su audiencia: prefiere causar intriga en sus espectadores; provocar en ellos el deseo de conocer el contexto que hay detrás.

Asimismo, la película también hace uso de ciertas palabras y pronunciaciones en coreano dentro del mismo doblaje original en inglés. Esto se observa en el lenguaje: desde palabras de uso único como ramyeon, –pronunciación coreana de “ramen”–  hasta términos de uso habitual y constante, como Saja, que significa león y forma parte del nombre del grupo de chicos al que se enfrentan las protagonistas: los Saja Boys.

K-Pop Demon Hunters sigue ganando reconocimiento y popularidad como una de las mejores películas animadas de este año. A la fecha, ya cuenta con nominaciones en su haber, como los MTV Video Music Awards. Pero, sin duda, el público es quien tiene la opinión más importante. Su éxito lo mide aún mejor la prematura anticipación de los fans, quienes aguardan por la confirmación de una segunda entrega. Asimismo, esta película encuentra un profundo valor en el hecho de que promueve la cultura surcoreana a un público global.

Sobre la autora:

Sofía Villarreal Hernández

Estudiante de séptimo semestre de la Licenciatura en Letras de la Universidad de Monterrey.

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