
Museo La Milarca recupera y expone piezas de arte mexicano creadas para el Mundial México 86
Por: Erika Polino Guajardo y Renata Correa Aburto
Durante el Mundial de Fútbol México 86, un conjunto de piezas de arte popular mexicano, realizadas por artesanos de Tonalá, Jalisco, decoraron el Centro Internacional de Prensa de Televisa, creado especialmente para transmitir el evento deportivo. Esas obras, que fueron expuestas por primera vez ante los ojos de millones de televidentes, se encuentran hoy, 40 años después, en el Museo La Milarca, en Monterrey, una de las ciudades sede del Mundial de Fútbol 2026, en una exposición permanente que acompañará al Campeonato que este año se realiza en Norteamérica.
Son 47 piezas las que conforman la exposición “Copa Mundial de Fútbol México 86” que se encuentra en una de las salas del Museo, desde que este abrió sus puertas al público el 12 de julio de 2024. La muestra, que destaca la identidad del pueblo mexicano, tiene el objetivo de enseñarle al mundo una parte del arte autóctono local, al igual que lo hizo en 1986.
Claudia Ávila, coordinadora de Exposiciones del Museo de Historia Mexicana, contó que la colección fue idea de Emilio Azcárraga Milmo, fundador y entonces presidente de Grupo Televisa, quien le encargó al arquitecto, pintor, escultor y diseñador mexicano Marco Aldaco Gómez reunir las piezas de arte, que fueran creadas a propósito del Mundial, para decorar el set de Televisa que concentraría la transmisión del evento.
“La sala del Museo México 86 recupera un momento específico en el que el arte popular mexicano fue concebido como carta de presentación cultural ante el mundo. Las piezas construyen una imagen de identidad, tradición y oficio artesanal en diálogo con un evento global. Su exhibición actual no solo conserva ese legado, sino que permite reflexionar sobre la manera en que el arte popular ha sido utilizado para representar a México en escenarios internacionales”, señaló Ávila.
Osiris Flores Quiñones, guía en el Museo La Milarca, comentó que la colección se compone de tinajas (grandes vasijas de barro para almacenar agua, vino o granos), tibores (jarrones grandes de cerámica o barro que se usan para guardar alimentos), licoreras, platos gigantes y macetas, objetos que fueron creados con fines artísticos y decorativos, pero que representan lo que ellos utilizan en su vida cotidiana, como los tibores y tinajas en los que almacenan agua.
Los objetos expuestos fueron trabajados con barro bruñido, una técnica que implica que las piezas tuvieron que haber sido lijadas con piedra pirita, un mineral comúnmente conocido como “oro de tontos”, para darles su brillo característico.
El barro bruñido es una técnica precolombina que se creó en Tonalá, Jalisco. Sus primeros pobladores, los pueblos cocas y tecuexes, la desarrollaron desde el siglo XVI y ha sido muy apreciada desde entonces en el mundo. Este tipo de cerámica, considerado hermoso y de calidad, era uno de los favoritos, en la época de la colonia, de la élite novohispana, y después llegó a Europa, en donde ha sido muy valorada.
Esta técnica milenaria, que le da un acabado brillante a los objetos, ha sido preservada por los alfareros y artesanos de Tonalá, y fue con la que trabajaron las piezas de cerámica que se exhibieron en el Mundial del 86 y que ahora se encuentran en el Museo La Milarca.
“Una vez modeladas las piezas con la masa hecha de barro y arcillas, los artesanos decoran sus artesanías y después se hace el bruñido con piedra pirita, con la cual se talla toda la pieza de barro, luego viene la cocción u horneado, un proceso que puede durar hasta 72 horas en hornos de piedra bajo tierra”, detalló Flores Quiñones.

Los dibujos de las piezas siguieron una línea iconográfica propia de la región de Tonalá; es decir, los artesanos pintaron en las piezas aves originarias y otros animales y plantas que son de ese lugar. Sin embargo, de la totalidad de piezas, solo hay una que hace alusión directa al Mundial: la imagen muestra a unos diablitos jugando fútbol.
“Las obras responden a una línea de tradición artesanal con fuerte identidad regional, particularmente jalisciense. Se trata de piezas en barro y cerámica modelada que combinan técnicas tradicionales con un lenguaje narrativo y simbólico propio del arte popular mexicano, donde la ornamentación, el color y la representación figurativa ocupan un lugar central”, explicó Claudia Ávila.
Algunos de los artesanos que participaron con sus obras en esta colección, y que son considerados grandes maestros del arte popular en México, son: Salvador Vázquez Carmona, Juan Campechano García, José Rosario Álvarez Ramírez, Jesús Álvarez Ramírez y la familia Santos Lucano, entre otros.
Luego de haber sido exhibida en 1986, esta colección de arte fue adquirida por Mauricio Fernández y, previo a su exposición en La Milarca, las piezas fueron resguardadas en otro recinto de su propiedad.
En la sala, además, se exhiben cuatro piezas que no formaron parte del proyecto México 86 original. Dos del tapatío Ismael Vargas y dos del regiomontano Jorge Wilmot.
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