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Medalla Horacio Guajardo: el valor de comunicar con propósito


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Por: Melissa Segura

A lo largo de mi trayectoria profesional, he tenido la oportunidad de enfrentar diversos retos y aprender de muchas experiencias que han enriquecido mi visión sobre el papel fundamental de la comunicación en la sociedad.

Hace una década tuve el honor de ser la primera galardonada con la Medalla Horacio Guajardo. Aquel momento, significativo en lo profesional y en lo personal, marcó un punto de inflexión. No se trató únicamente de una distinción, sino de lo que representaba: el reconocimiento de una trayectoria en construcción y, al mismo tiempo, la expectativa de una responsabilidad que con los años no ha hecho más que consolidarse.

Recibir esta medalla significó reafirmar la firmeza de mi vocación, con la comunicación como herramienta de transformación, y con una práctica profesional que está profundamente vinculada con lo social y lo ético. En ese entonces, atravesaba una etapa clave en mi vida laboral, y este reconocimiento me brindó claridad y seguridad para asumir nuevos retos. También me recordó, desde el inicio, que toda distinción conlleva una expectativa: actuar con coherencia, rigor y sentido de propósito.

En esa formación, el maestro Horacio Guajardo fue una figura determinante. Su enseñanza aportó contenido, sí, pero también perspectiva. En sus clases encontré las bases para comprender que la comunicación es una práctica con capacidad real de incidir en lo público, en lo político y en lo humano. A través de su mirada crítica y reflexiva, el maestro contribuyó de forma decisiva a que muchas y muchos encontráramos dirección en nuestra vocación.

Su legado está presente tanto en el proyecto académico que ayudó a consolidar como en la conciencia profesional que supo despertar. Con sus enseñanzas entendí que comunicar implica comprender el entorno y ejercer la responsabilidad de interpretar, narrar y conectar con los demás. Esa visión ha estado presente a lo largo de mi camino y sigue acompañando mi toma de decisiones día a día.

Diez años después, en el centenario de su nacimiento, el maestro Guajardo todavía es un referente. La medalla que lleva su nombre ha distinguido a perfiles diversos que comparten un mismo principio: ejercer la comunicación con sentido. Cada entrega ha reforzado el vínculo entre la formación universitaria y el compromiso profesional; entre el aprendizaje y la vida pública que muchas y muchos egresados decidimos asumir.

Este aniversario invita a mirar hacia atrás con gratitud, y también hacia adelante con responsabilidad. Los valores que impulsa la Universidad de Monterrey —el humanismo, la empatía, la conciencia social— exigen traducirse en acciones. Son fundamentos que deben sostener el quehacer diario de quienes ejercemos la comunicación desde distintos ámbitos. Esa brújula, que comienza a trazarse durante la formación, permite navegar con integridad en escenarios complejos.

Comparto estas palabras no desde la nostalgia, sino desde la convicción de que el sentido de esta medalla se renueva en cada etapa. Su valor es mucho más que el acto de recibirla, es lo que representa con el paso del tiempo. Hoy, más que nunca, necesitamos profesionales conscientes de su rol, capaces de entender la comunicación como un espacio de escucha, de diálogo y de construcción colectiva.

A quienes forman parte de esta comunidad, y especialmente a quienes han sido reconocidos con esta distinción, los invito a mantener vivo el compromiso que la medalla simboliza. Que la trayectoria del maestro Guajardo, el espíritu de la UDEM y la vocación que compartimos sigan siendo guía y referencia. Que cada día nos esforcemos por honrar esos valores con integridad, excelencia y respeto, convencidos de que nuestra labor impacta directamente en el bienestar y el desarrollo de nuestras comunidades. Los reconocimientos adquieren verdadero valor cuando se traducen en acciones concretas y constantes. Por ello, refrendar este compromiso profesional es una tarea permanente, que requiere dedicación, ética y pasión. Solo así garantizaremos que la Medalla Horacio Guajardo mantenga su simbolismo vivo: el valor social y humano.

Sobre la autora:

Ex LCIC. Ganadora de la Medalla Horacio Guajardo a la Trayectoria Profesional en el año 2017.

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