Trece años de aprendizaje: Diplomado en Derechos Humanos y Grupos en Situación de Vulnerabilidad

La fila de personas abarca la sombra entera. “Lo bueno es que avanza rápido”, dice una voz que se entremezclaba con las demás conversaciones. Con la puntualidad de un primer día, todas las personas en esa fila fluida confirman su asistencia y reciben una tote bag que lee, en letras muy elegantes: “Diplomado en Derechos Humanos”. Los asistentes entrarán a ese auditorio en los próximos minutos a participar en un diplomado que, así como en ediciones previas, renovará sus perspectivas y dogmas.
Consolidados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948 en París, los Derechos Humanos (DDHH) fungen como guía común para la codificación de leyes alrededor del mundo. A pesar de que estos pueden ser rebatidos de universalistas desde la filosofía política o las ciencias sociales, es cierto que los DDHH han servido para trazar una vía moral en la que la convivencia armónica e integradora pueda expandirse a todos los sectores de la sociedad posibles. La comprensión de problemáticas como la discriminación, la falta de rendición de cuentas, las responsabilidades cumplidas o incumplidas del Estado, la educación, la salud, la pobreza, entre muchas otras, son clave para que una población como el estudiantado dirija sus esfuerzos intelectuales a la resolución de las mismas.
Así, la decimotercera edición del Diplomado en Derechos Humanos y Grupos en Situación de Vulnerabilidad, ha logrado por primera vez en su historia un sold out: todos los lugares disponibles han sido ocupados tanto por el alumnado como por el profesorado de la UDEM, así como por otros colaboradores, padres de familia y profesores de instituciones externas. Este diplomado con enfoque en los grupos vulnerables como los pueblos indígenas, la comunidad LGBTIQ+, los adultos mayores, los migrantes, las personas con discapacidad, muestra claramente el compromiso con la integración de narrativas y causas que no han sido abordadas en momentos pasados de la historia. Se dignifica, pues, la idea muchas veces corta que tenemos de los grupos vulnerables, a la vez que se amplían los panoramas sobre los grados de acción que como estudiantes podemos comenzar a tomar.

La edición del Diplomado en 2025 alcanzó un número récord en registros.
José Luis Berlanga, uno de los maestros más queridos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, fundó el Diplomado en el año 2013. Berlanga recuerda que fueron los propios estudiantes quienes se movieron para conseguir el apoyo de las autoridades y de la CEDH de NL, siempre con su consejo y motivación. “El Diplomado surgió ‘desde abajo’, es decir, desde una inquietud de diversos estudiantes (principalmente de Relaciones Internacionales) por conocer más la temática”, me cuenta con ligera nostalgia antes de iniciar la primera sesión.
Cuando le expreso mi asombro sobre el crecimiento y vigencia del Diplomado, Berlanga me explica que “el éxito se debe a que conecta de manera identitaria con el alumnado UDEM. Es decir, la identidad humanista de la UDEM es genuina y eso favorece el vínculo con los derechos humanos, que se basan en la dignidad humana de toda persona”.
Como en toda actividad universitaria, y como bien lo destaca el profesor Berlanga, el Diplomado es principalmente organizado por la iniciativa de los alumnos mediante diversos grupos estudiantiles. Entre ellos, se encuentra Acción Cívica Interuniversitaria (ACI), conformado por alumnos de la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales, así como la Red Universitaria de Promoción de Derechos Humanos (RUPDH UDEM). En la historia del Diplomado, se han recibido ponentes locales, nacionales e internacionales, entre los cuales se destacan politólogos, médicos, psicólogos, funcionarios públicos, activistas, defensores de DDHH, investigadores, académicos e incluso personas externas a la universidad.
Una persona constantemente involucrada en la organización de ya varias convocatorias del Diplomado en Derechos Humanos es Roberto Castillón, presidente del grupo estudiantil ACI y alumno de séptimo semestre de la Licenciatura en Relaciones Internacionales. Me acerqué a él durante un receso entre sesiones para conocer un poco sobre cómo es organizar un evento curricular de tal magnitud.
“Desde los primeros semestres, ACI ha sido mi servicio becario. Sin embargo, si esto no fuera parte de mi servicio becario igualmente lo haría, pues todo lo que he aprendido en el proceso para llevar a cabo este Diplomado es bastante profesional y requiere compromiso”, dice Roberto mientras acomoda algunos materiales en el auditorio para la siguiente ponencia.

Roberto Castillón, presidente de ACI, y Perla Vega, analista de la unidad de planeación y logística de la CEDHNL.
Viéndolo trabajar, aún en el momento de descanso, pienso en cómo los asistentes percibimos únicamente el producto final y no visualizamos todo el trabajo que está detrás de cada una de las sesiones. Entonces le pregunto al presidente de ACI un poco acerca de lo que sucede tras bambalinas. “Contactamos ponentes, planeamos las sesiones desde cero, hacemos marketing, y claro, balanceo todo esto con mi carrera y mis responsabilidades. Este proceso puede llegar a ser duro o pesado, pues hay días que después de todo este trabajo tengo que irme a mi casa y, digamos, ponerme a estudiar para un examen”.
Entre risas, Roberto me comparte que incluso ha tenido que vestirse de botarga como estrategia de promoción –la cual, por cierto, resultó muy efectiva–. A pesar de que puede llegar a ser cansado, el estudiante de LRI me confía que formar parte de esto le es muy gratificante: “Me gusta ser parte de la organización de algo tan relevante como el Diplomado. Es de los más importantes dentro de la UDEM; incluso dentro de Nuevo León”.
Casi al finalizar el receso y en espera del segundo momento de esta primera sesión, me percato de que Rebeca Rodríguez, compañera de la Licenciatura en Estudios Humanísticos y Sociales (LEHS) de tercer semestre, también está asistiendo al Diplomado. La saludo desde lejos, me siento a un lado de ella y charlamos un poco. “Desde que había entrado a la carrera, en primer semestre, vi que se anunciaba el Diplomado, pero no tuve la oportunidad de entrar. Este año, mi amigo Alex, que es parte de la RUPDH, publicaba por redes sociales la invitación a este evento y me animé a participar.”, afirma Rebeca.
Una de las razones por las que está aquí es porque quiere conocer más sobre los DDHH con una perspectiva que trascienda a los acercamientos rimbombantes que muchas veces predominan en los ámbitos institucionales. “Realmente es algo que está a nuestro alcance” –dice mientras bajamos la voz, pues la conferencia empezará pronto– “y es algo que podemos discutir”. Lo que yo espero en este diplomado es saber cómo ayudar en el momento en que vea que no se están validando los derechos de una persona. Con la sesión de hoy, incluso, puedo decir que ya tengo algunas herramientas muy útiles para ello, pues aprendí muchas cosas que pensaba que sabía”.
Así como para Rebeca, Roberto, el profesor Berlanga y yo, el Diplomado ha sido un espacio de re-conocimiento de las dinámicas locales, nacionales e internacionales en materia de cómo convivimos con el entorno con el que nos relacionamos.
La decimotercera edición del Diplomado en Derechos Humanos y Grupos en Situación de Vulnerabilidad continuará en curso hasta el 19 de noviembre todos los miércoles de 4:00 a 7:00 p. m. en el Auditorio 2101, culminando con una ceremonia de entrega de diplomas para los participantes.
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