
“Voces de la noche”: una exposición fotográfica que visibiliza la importancia del trabajo nocturno
Por: Alexa Mireles de la Maza y Carlos Rodríguez Carcur
Al mismo tiempo en el que la ciudad duerme, hay miles de personas que trabajan en áreas esenciales que garantizan que al día siguiente todo continúe de forma normal. Estas actividades y algunas de las personas que las realizan forman parte de una serie de fotografías documentales que realizaron como tesis de grado dos estudiantes de la licenciatura en Ciencias de la Información y Comunicación en la Universidad de Monterrey.
El proyecto académico incluyó una investigación periodística sobre sectores que son fundamentales para el bienestar de la sociedad, como salud, seguridad e industria, y sobre la labor que realizan algunas de las personas que se emplean en ellos. Después, las estudiantes Elisa Cardona y Ana Sofía Serna documentaron esas actividades con la toma de fotografías. Al final, su trabajo de grado escrito estuvo acompañado de la exposición Voces de la noche, la cual fue presentada por sus autoras en el centro cultural Akadem, con el objetivo de visibilizar la trascendencia que tienen estos trabajos que se llevan a cabo durante la noche.
La exposición fotográfica documenta las historias de cuatro trabajadores e integra relatos sonoros en primera persona sobre sus experiencias y los retos principales a los que se enfrentan.
Una de las mayores motivaciones para desarrollar este proyecto, dijeron las estudiantes, tiene que ver con el impacto estadístico: de acuerdo con cifras del Inegi, en México más de 931 mil personas trabajan en horarios nocturnos, y 3 millones 523 mil realizan jornadas mixtas (diurnas y nocturnas).
La primera historia es la de Claudia Elizabeth Palomo Bustos, una operadora en el área de seguridad con más de 20 años de experiencia. Ella realiza turnos de vigilancia mixtos de 12 horas para proteger a las personas y prevenir incidentes. Su trabajo implica atención total y su entorno requiere de la toma de decisiones seguras. Además, Claudia es madre y cuidadora, lo cual implica que tiene que encontrar un balance entre estas actividades y sus jornadas nocturnas de trabajo.

Claudia Elizabeth Palomo Bustos trabaja en el área de seguridad. Foto: Elisa Cardona y Ana Sofía Serna
Julio César Aguilar también se desarrolla en labores de seguridad. Es jefe de turno y tiene ya más de tres años trabajando en horarios nocturnos. “Su trabajo consiste en realizar recorridos constantes, identificar riesgos y actuar ante cualquier situación fuera de lo habitual”, explicaron las alumnas durante la presentación de la exposición.

Julio César Aguilar responde por la vigilancia y protección de instalaciones. Foto: Elisa Cardona y Ana Sofía Serna
Otra historia documentada a través de fotografías es la de Raúl de León González, médico interno de pregrado que se encuentra en su sexto año de formación. Su trabajo consiste en guardias nocturnas dentro del hospital, en donde participa en la evaluación y atención de pacientes junto con residentes y otros internos.
Según la investigación de las estudiantes, Raúl lleva una carga laboral más pesada que aquellos que trabajan en el hospital durante el día, ya que por la noche el personal del hospital es reducido y asume mayor responsabilidad sobre el seguimiento de pacientes y su atención en caso de que haya un cambio en su estado de salud.
Con jornadas de trabajo de hasta 32 horas, Raúl debe mantenerse despierto, alerta y activo. Dichas condiciones reflejan las exigencias del trabajo médico nocturno dentro de los hospitales.

Raúl de León González, médico interno de pregrado. Foto: Elisa Cardona y Ana Sofía Serna
Ramiro Rafael Saucedo Flores, de 43 años, lleva 19 años trabajando como capturista de datos en una planta de la industria alimentaria. Su labor consiste en registrar información esencial para el arranque de la producción, un proceso que involucra maquinaria e insumos sensibles.
La precisión de sus registros es fundamental para que las líneas de producción funcionen correctamente. Aunque las noches dentro de la planta suelen ser más tranquilas, el entorno industrial exige mantenerse en constante atención. Tras casi dos décadas en este horario, su experiencia refleja el impacto que el trabajo nocturno tiene en la vida personal y las rutinas diarias, al obligarlo a organizar su tiempo de descanso durante el día.

Ramiro Rafael Saucedo Flores trabaja en una planta de la industria alimentaria. Foto: Elisa Cardona y Ana Sofía Serna
“Nuestra intención era hacer algo experiencial y que abordara un tema con impacto social. Desde un principio queríamos aportar algo a la comunidad”, compartió Elisa Cardona.
“Queríamos visibilizar estas historias y que se generara una reflexión sobre la realidad de muchas personas que suele pasar desapercibida, añadió Ana Sofía Serna.

(De izq. a der.) Alfonso Alarcón, profesor de la UDEM; Ana Sofía Serna; Elisa Cardona y Alfonso Guevara, asesor de la tesis de grado. Foto: Carlos Rodríguez Carcur
Alfonso Guevara, asesor académico del trabajo de grado y profesor del Departamento de Cine y Comunicación de la UDEM, destacó el valor documental de las fotografías y la forma en la que se visibilizan las condiciones de precariedad en las que se desarrollan muchos trabajadores.
Es un proyecto valioso por el seguimiento realizado con las personas entrevistadas, por las historias recopiladas y por el esfuerzo que se hizo para visibilizar sus experiencias. Más allá del formato final de exhibición, la importancia del proyecto se encuentra en el proceso de investigación, documentación y entrevistas a quienes trabajan durante la noche realizando actividades que son esenciales para la comunidad, añadió Guevara.
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