La lucha por la seguridad en Sinaloa: un estado bajo amenaza


Jimena Iribe
Por: Jimena Iribe

Múltiples negocios con la cortina abajo, eventos cancelados, y familias encerradas, conforman la nueva y lamentable realidad de Sinaloa, estado en que el narcotráfico parece tener una influencia superior a la fuerza de seguridad pública y éste representa una amenaza constante para los sinaloenses. 

Durante los últimos años, se han registrado numerosos hechos violentos en el municipio de Culiacán. El primer enfrentamiento ocurrió el 17 de octubre de 2019, tras el arresto de Ovidio Guzmán López, uno de los hijos del narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán. Ante este evento, grupos del Cártel de Sinaloa se enfrentaron con fuerzas militares en diferentes puntos de Culiacán, resultando en la liberación de Guzmán López, una decisión del entonces presidente López Obrador.

En un segundo acontecimiento, el 5 de enero de 2023, las fuerzas federales recapturaron a Ovidio Guzmán en Culiacán, lo que provocó otra movilización del crimen organizado y enfrentamientos con el Ejército mexicano. Se registraron 19 bloqueos y ataques en varios puntos de la ciudad, destacando el Aeropuerto Internacional de Culiacán y la Base Aérea Militar Número 10.

Actualmente, Sinaloa está viviendo una nueva normalidad de violencia, miedo, y encierro desde el 29 de agosto de este año, día en el que se produjo una escalada de violencia después del arresto de Ismael “El Mayo” Zambada García. El clima de miedo en Culiacán es ignorado en el discurso público y minimizado por las autoridades, quienes afirman que la situación está controlada. Sin embargo, para los sinaloenses, eso está muy lejos de ser cierto, pues la violencia se ha expandido hacia Elota, Eldorado, San Ignacio y Concordia, municipios donde se han vivido asesinatos, crisis por falta de comida, suspensión del transporte público, y mucho más.

Una lamentable realidad que sigue sin recibir la atención que merece, opacada por temas nacionales e ignorada por jefes de gobierno. Desafortunadamente, hoy en día la situación no solo ha impactado la vida diaria y social de la comunidad, sino que también ha afectado su desarrollo económico, con el cierre de múltiples negocios. En mi opinión, esta crisis no puede seguir siendo tratada como un asunto menor. Los ciudadanos viven con un miedo constante que les impide asistir a la escuela o trabajar con tranquilidad, lo que a su vez obstaculiza el progreso de sus vidas y de la sociedad en su conjunto.

Es fundamental que los gobernantes reconozcan la magnitud del problema y entiendan que la seguridad es un derecho básico que todos merecen. La falta de un sistema de seguridad efectivo ha generado un ambiente en el que las personas se sienten vulnerables, lo que se ve reflejado en un deterioro de la calidad de vida. Los estudiantes no pueden concentrarse en sus estudios, los trabajadores temen salir de casa y los dueños de negocios enfrentan el cierre de sus establecimientos. Esta situación debe ser abordada con urgencia.

Esta situación no refleja la verdadera esencia de Culiacán. Como sinaloense, es doloroso ver a mi ciudad siendo noticia por cuestiones tan deplorables, vinculada a la inseguridad y la violencia, ocultando la alegría de su gente, su rica cultura y su gastronomía, así como el desarrollo económico en sectores como la agricultura y la ganadería. Culiacán es mucho más que una ciudad violenta; anhelamos recuperar esa esencia auténtica y no ser un lugar donde la violencia es su principal tendencia. 

Con el objetivo de motivar la participación ciudadana y para garantizar un tratamiento informativo adecuado frente a los contenidos presentados, los invitamos a escribir a agencia2@udem.edu en caso de dudas, aclaraciones, rectificaciones o comentarios.

Scroll al inicio