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Diana Bovio, actriz regiomontana que representó a Dulce en la serie Mentiras. Foto: Cortesía

¿Por qué las mujeres necesitamos demostrar de lo que somos capaces?: Diana Bovio


Por: Regina Garza Rodríguez

Para una mujer, sobresalir en el cine, el teatro o la música es más difícil que para un hombre. Aparte de que tiene que probar su talento cada vez, las desigualdades salariales y la menor opción que tiene de llegar a ocupar puestos directivos la tiene en desventaja, aunque es verdad que la brecha se ha ido reduciendo en los últimos tiempos, afirma Diana Bovio, una de las protagonistas de la serie Mentiras.

Además, en el mundo, sostiene, aún existen estereotipos y prejuicios, los cuales se hacen más evidentes en la industria del entretenimiento. Al ser figuras públicas, las actrices se enfrentan con comentarios que traspasan la esfera profesional y tocan su privacidad. En este sentido, Bovio cuestiona la manera como la mujer es valorada por la sociedad y afirma que su belleza no está peleada con su inteligencia y se pregunta por qué las mujeres tienen que estar demostrando continuamente sus capacidades en un medio en el que los hombres siguen teniendo más ventajas que ellas.

La actriz regiomontana compartió set con Belinda, Regina Blandón, Mariana Treviño y Luis Gerardo Méndez en Mentiras: La Serie, la producción de ocho capítulos que Prime Video estrenó en junio de 2025. Bovio, quien es egresada de Diseño Gráfico de la Universidad de Monterrey, representó a Dulce en la serie musical que revivió canciones que fueron éxitos en la década de los ochenta.

En medio de sus niveles de popularidad, que aumentaron con su participación en Mentiras, en donde exhibió sus capacidades actorales y musicales, Bovio habla en entrevista del avance de la mujer dentro de la industria del entretenimiento, de las etiquetas que la sociedad le ha puesto a las mujeres y que siguen cargando, de sus desafíos y de sus aprendizajes como artista.

¿Qué papel o proyecto te ha transformado más como artista y como mujer?

Creo que todos los personajes definitivamente te transforman, te enseñan algo nuevo de ti, pero con el que más he sentido como una sacudida y mucho aprendizaje ha sido con Dulce, de Mentiras, porque ella es de una época completamente distinta a la nuestra, es una mujer adulta de los años ochenta e interpretarla me ayudó mucho a sanar heridas. Me hizo cambiar y me hizo sentir más acompañada porque, por ejemplo, en algunas escenas, al estar con mis compañeras en el set, vernos a todas que estábamos llorando, metidas en el personaje, sentíamos que había una comunión real entre nosotras, más allá de los personajes, que me hizo sentir muy acompañada y pensar que las mujeres, casi todas, vivimos lo mismo todo el tiempo y que nos transformamos juntas también, que apoyarnos, hacer comunidad y escucharnos, siempre nos va a hacer crecer y nos va a hacer sentir menos solas.

¿Las mujeres tienen las mismas oportunidades que los hombres en el medio artístico en México? ¿Cómo lo has vivido?

Cada vez hay más equilibrio y me da gusto ver que hay más mujeres en puestos ejecutivos. Por ejemplo, cuando tengo juntas con directivos de plataformas como Netflix o Amazon veo a más mujeres y eso me encanta. Poco a poco hay más mujeres en puestos de poder, hay más directoras. En un reciente proyecto en Guadalajara vi que el 80% del equipo estaba conformado por mujeres. Entonces, es cierto que vamos logrando ese equilibrio, pero siento que todavía falta mucho. Todavía hay muchas diferencias en los sueldos. Los actores hombres ganan más que las mujeres, incluso estando éstas en papeles protagónicos. De pronto te enteras que estaba protagonizando alguien un proyecto y ganó la mitad de lo que le pagaron al hombre, cuando éste ni siquiera tenía un personaje tan grande. También me encanta que lleguen mujeres al área de producción, a sonido o como primeras asistentes de dirección, verlas en puestos en donde normalmente no las ves.

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Protagonistas de la serie Mentiras. (De izq. a der.) Belinda, Diana Bovio, Mariana Treviño y Regina Blandón. Foto: Prime Video

¿Has enfrentado estereotipos o prejuicios por ser mujer dentro de la industria del entretenimiento?

Sí. Recuerdo una vez, en uno de mis primeros proyectos cuando nadie me conocía porque tenía poco de haber llegado a Ciudad de México, que estábamos todos escribiendo y actuando sketches y yo empecé a actuar frente a los demás y alguien se me acercó después y me dijo: “¡Ay!, la verdad es que cuando te vi, dije: ‘¡Ah!, ya llegó la sexy del grupo’, pero luego te escuché actuar y ¡wow! eres muy talentosa, qué padre que no solo eres como una fachada”. Y escuchar esto fue muy raro porque dije: «¿Esto es un insulto, un cumplido o un prejuicio?».

Y ahí fue cuando dije: «¡Qué triste que de una mujer que es dueña de su sensualidad y que está cómoda con su cuerpo y que se viste de una manera femenina o que es coqueta se piense: “¡Ah!, de seguro es tonta o seguro solo está aquí porque se quiere ligar al productor».

Y todavía tenemos ese tipo de prejuicios. Y aunque cada vez son menos, aún existen, y hay que entender que no está peleada la inteligencia con la belleza, que no está peleada la fuerza con la ternura, pero qué fuerte que haya personas que se queden con una imagen visual y que tú necesites probar, demostrar de lo que eres capaz.

¿Qué tan difícil fue abrirte paso como actriz en un medio tan competitivo como el teatro y el cine mexicano?

Sí fue difícil, me costó salir de Monterrey, de la burbuja en la que yo vivía. Llegar a una ciudad tan grande como la Ciudad de México era un reto emocional, financiero, profesional y psicológico. Y sí fue duro, me tomó cinco años el poder vivir de esto.

Mis primeros proyectos en Monterrey fueron los que me alentaron a seguir, aunque en el camino me encontré con agentes de casting o con managers que tenían ciertas actitudes poco éticas y cero profesionales, al intentar ligarte o coquetearte o meterse mucho en tu vida, decirte que no puedes tener novio y cosas de ese estilo, de querer tener cierto poder sobre ti. Así que es cuestión de seguir tu intuición y saber qué está bien y qué está mal, y serte fiel a ti misma al no tolerarlo.

¿Cómo manejas las críticas o los comentarios negativos, sobre todo en una industria donde se juzga tanto la imagen de las mujeres?

Yo recibo muy poco hate en redes, la gente es muy amorosa conmigo. Obviamente, sí me he topado de pronto con ciertos comentarios, y la verdad es que es bien difícil ignorarlos, es difícil no querer indagar y contestar, pero me ha ayudado mucho ir siempre de la mano de la terapia para comprender que mi valor no está en el exterior ni en lo que dice la gente de mí, pero la realidad es que  es muy difícil, y a veces uno mismo es el crítico más severo, más duro. Entonces, sí creo que es un trabajo diario, sobre todo cuando se estrena un proyecto súper grande, como con Mentiras que hubo mucha tensión, y fue un proyecto que me cambió la vida porque ahora me conoce el triple de gente que me conocía antes en la calle, ahora me paran a cada rato y hay comentarios como: “¡Ay!, sí, estás bonita, pero ¿por qué en la tele te hacen ver tan fea?», y entonces no sé si tomarlo como un insulto o con qué intención se dijo.

Sí es complicado, pero también uno entiende que la gente idealiza mucho a las figuras públicas, incluso nosotros mismos lo hacemos. Pensamos que conocemos a Brad Pitt o a Jacob Elordi porque los hemos visto en series y en Instagram, pero la realidad es que no tenemos ni idea, entonces es algo con lo que siempre vamos a tener que lidiar.

¿Qué consejo le darías a los jóvenes, en especial a las mujeres, que sienten pasión por el cine y el teatro y quieren adentrarse en esta industria?

Que siempre tengan presente que el éxito se construye en comunidad, que un artista no tiene éxito por sí solo, eres la suma de toda la gente a tu alrededor y de todas las personas que han pasado por tu vida. Yo me fui construyendo de mis maestros, de mis compañeros, en la escuela y en mis trabajos. Y así todos nos vamos construyendo, te dediques a lo que te dediques, pero más en las artes. Es importante recordar que no eres nadie si no estás rodeado de un gran equipo. También les digo que confíen en que los sueños sí se cumplen, que por más que te digan que es complicado, sí se puede, que perseveren, que se avienten, con miedo, con duda, con todo, pero que lo hagan.

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