
Bad Bunny en el Super Bowl: un espectáculo lleno de mensajes y símbolos que celebran la identidad latina
Por: Ximena Muñoz Montaño y Ángel Ortega Gómez
No hubo ni una sola palabra que aludiera a política, ninguna mención al presidente de Estados Unidos Donald Trump ni un solo reproche por los casos de persecución a latinos migrantes, pero 13 minutos con 20 segundos bastaron para que el cantante puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio, conocido como Bad Bunny, transmitiera el mensaje, a través de símbolos y frases, de que el mundo latino está unido y de que su identidad y cultura prevalecen y se fortalecen con su música, sus costumbres y sus raíces.
El reguetonero de 31 años fue el artista invitado al tradicional show de medio tiempo del Super Bowl, este año en su edición XL, y este domingo 8 de febrero entregó un espectáculo en el Levi’s Stadium de Santa Clara, en California, durante la final de la NFL, que incluyó fragmentos de algunos de sus mayores éxitos: Tití me preguntó, Yo perreo sola, EoO, Safaera, voy a llevarte pa PR, Mónaco, Baile inolvidable, NuevaYol, El apagón, Café con ron y Debí tirar más fotos.
El espectáculo de Bad Bunny no solo destacó por ser una fiesta latina con estos temas reconocidos —por su ritmo, letras y mensajes—, sino porque su presentación estuvo llena de símbolos que representaban la cultura de su natal Puerto Rico, sus tradiciones y algunas problemáticas sociales de la isla, lo mismo que otras realidades de América Latina y de algunas de sus comunidades que residen en Estados Unidos.
“¡Qué rico es ser latino!”, gritó al inicio del show un agricultor que llevaba un sombrero de paja, ropa blanca y una guitarra. Escenas de extensas plantaciones de caña de azúcar junto a decenas de trabajadores en los campos de Puerto Rico fueron la antesala para la presentación del reguetonero, la cual se dio en el marco de una escenografía que representaba a la isla.
Vestido de blanco y con un balón de futbol americano en su mano derecha, Bad Bunny empezó su show desplazándose entre plantaciones de plátano y agricultores que llevaban sombreros típicos de Puerto Rico. Durante su recorrido se mostraron escenas de puestos ambulantes con productos y actividades típicas de la isla caribeña, como la venta de coco frío, juego de dominó y peleas de boxeo.
Los símbolos de la cultura latina y de la unión de los pueblos del continente americano aparecieron durante todo el espectáculo musical, empezando porque la casi totalidad de su show se dio en español, con excepción de algunas frases en inglés que aparecieron proyectadas en la pantalla gigante del estadio y de la presentación de la cantante estadounidense Lady Gaga, una de las invitadas sorpresa de esa noche, quien cantó en inglés su éxito Die with A Smile en versión salsa, un ritmo latino que también bailó.
Para Ana Victoria Falcón Araujo, especialista en teatro y música, el que el show hubiera sido en español manda un mensaje de reconocimiento y reivindicación de las extensas comunidades de hispanohablantes que viven en Estados Unidos, desde donde preservan sus raíces y contribuyen también a construir la identidad del pueblo norteamericano.
“Su show, en español y la simbología que utilizó durante su presentación, habla de la riqueza cultural latina y de que, incluso, dentro de Estados Unidos esta comunidad y su herencia es tan fuerte que es necesario darle su lugar”, afirmó Falcón, para quien el mensaje más importante que quiso transmitir Bad Bunny fue de carácter moral: “Este mensaje es para ti, no te rindas. Si yo pude, tú puedes. Lo hice por ti, por tu futuro. Estamos todos en lo mismo y seguimos aquí”, lo cual, a su juicio, evidencia una cierta resistencia ante algo que se ve invencible, haciendo referencia a la situación de los migrantes en Estados Unidos y a la presencia de los latinos en todo el continente, a pesar de todo.
En cuanto a la presencia de Lady Gaga en el show, Falcón explicó que significó dos cosas. “Por un lado, la inclusión de la cultura pop norteamericana dentro del mensaje que se envió y la legitimación del reguetonero dentro de esa cultura y, por otro, dejar claro que no hay espacio para la segregación cultural. Se crean puentes a través de la música, a través del arte, y se genera interculturalidad: una reconocida cantante estadounidense interpretando un tema pop en inglés, pero con un ritmo latino, mandando el mensaje de que no se trata de elegir a uno o a otro, sino de una fusión en la que todos nos podemos sentir parte e identificados”.
Desde cada detalle del escenario —la famosa “Casita de Bad Bunny”, que simula una casa tradicional puertorriqueña y que es usada frecuentemente en los espectáculos del artista; la réplica de La Marqueta, el Caribbean Social Club de Brooklyn que se ha convertido en un refugio de la comunidad puertorriqueña y, en general, latina, en Nueva York; e infraestructura eléctrica dañada en representación de los apagones frecuentes que sufre la isla por una red eléctrica vieja y deficiente—, hasta las actuaciones, letras e invitados al show —la presencia de varios famosos, como la actriz Jessica Alba, la cantante colombiana Karol G, la rapera estadounidense Cardi B y la rapera puertorriqueña Young Miko, entre otras; un grupo de mujeres que bailaban solas, en faldas cortas, prendas características del reguetón; el recorrido que hizo Bad Bunny con la bandera de Puerto Rico; y el desfile de las demás banderas del resto de países del continente americano—, todo tenía un significado.
Los significados de los mensajes han sido interpretados como una alusión a la situación de las mujeres, a su independencia y libertad; a los migrantes; al esfuerzo para triunfar; al trabajo digno; a las raíces latinas; a la preservación de la tierra y las costumbres; y a la unión de todos los pueblos del continente.
Hacia el final del show y después de mencionar “God Bless America”, el cantante enumeró a todos los países del continente, incluidos Estados Unidos y Canadá, acompañado de un desfile de banderas, en un claro mensaje de unión, acompañado de la frase: “The only thing more powerful than hate is love» («Lo único más poderoso que el odio es el amor»), que se podía leer en el fondo del escenario en una pantalla gigante.
Ana Canepa, experta en el tema del reguetón y su importancia para la cultura latina, dijo que la presentación de Bad Bunny fue un mensaje poderoso de amor y de unión. “Detalles como la boda (que fue real), los bailes, la fiesta, la celebración y el desfile de banderas me hablan de amor y de una búsqueda de unidad, algo que va en sintonía con el mensaje que envió en la entrega de los premios Grammy, cuando invitó a no dejarse llevar por el odio”.
Los latinos, agregó, se sienten representados por Bad Bunny porque es alguien que es como ellos. “Verlo y escuchar su mensaje es un orgullo, especialmente para la población latina que está acostumbrada a estar marginada o a no ser representativa, o para quienes saben que aunque estén en Estados Unidos son conscientes de que no pertenecen a ese lugar, aunque hayan nacido allí y aunque no hablen español, porque es una cultura muy segregante”.
El cantante puertorriqueño Ricky Martin fue el segundo invitado al show. Su sola presencia —por ser latino, activista y haber abierto parte del mercado estadounidense a la música en español— y el fragmento que interpretó de la canción Lo que le pasó a Hawaii (de autoría de Bad Bunny) en un escenario que replicaba la portada del álbum Debí tirar más fotos en la que está contenida, fueron otros dos símbolos cargados de significado.
“Quieren quitarme el río y también la playa, quieren al barrio mío y que abuelita se vaya. No, no suelte’ la bandera ni olvide’ el lelolai, que no quiero que hagan contigo lo que le pasó a Hawái”. Fue la única estrofa que cantó Ricky Martin, pero estuvo cargada de simbolismo, aseguró Ana Gabriela Sáenz, directora del Programa Académico de Ciencia Política y Gobernanza en la Universidad de Monterrey y experta en análisis del mensaje y comunicación política.
“Ricky Martin es uno de los grandes activistas y líderes de las protestas en Puerto Rico y la canción tiene un profundo significado social y cultural”, afirmó Sáenz.
Esta canción habla del temor a ser despojados; del peligro de la gentrificación en la isla; de la defensa de sus tierras, cultura y tradiciones; de la migración forzada por la que han pasado algunos puertorriqueños, de su identidad cultural y del temor a replicar la historia de Hawái que fue anexada por Estados Unidos, pero en el proceso perdió su lengua y algunas de sus tradiciones.
Después de la presentación de Ricky Martin, Bad Bunny cantó un fragmento de El apagón en un escenario que mostraba los problemas eléctricos que ha sufrido la isla desde el paso del huracán María, en 2017, y con una letra que resaltaba la dimensión de la comunidad latina y sus signos de identidad, entre ellos el reguetón, un género que en sus raíces tiene tradiciones latinas.
“Estilos musicales como el reguetón son muy populares en las comunidades latinas porque unifican y hablan sobre lo que dejaste atrás, sobre las raíces, las tradiciones, y son un recordatorio de que no tienes que comprometer tu identidad a pesar de que vivas fuera de casa, lo cual cobra una mayor relevancia ahora con la situación que están viviendo los migrantes en Estados Unidos. Además, el reguetón se convierte en un símbolo de resistencia; de escucharlo, a pesar de la nueva realidad”, señaló Ana Falcón.
Ana Gabriela Sáenz destacó el poder que tiene un artista como Bad Bunny para transmitirle a millones de personas mensajes sociales y políticos de gran trascendencia para comunidades y pueblos enteros.
“El mensaje quedó claro, de cuál es la protesta, cuál es el reclamo de los latinos, y, al final, lo que esto te dice es que la música, el arte y el entretenimiento pueden ser siempre políticos y profundamente contestatarios, dándole narrativas y simbologías a la gente, lo que le permite unirse en una sola forma de expresión”, dijo Sáenz, para quien el impacto del mensaje que transmitió el reguetonero comenzó a cobrar dimensión desde septiembre de 2025 cuando fue anunciada su actuación para el Super Bowl y su posterior aparición en programa de entretenimiento estadounidense Saturday Night Live, en el que dijo que la audiencia tenía cuatro meses para aprender español antes de su show, aunque después precisó que lo único que necesitaría sería estar dispuesta a disfrutar de su música y su espectáculo.
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