
La radio persistirá mientras siga teniendo la capacidad de hacernos imaginar: Sergio Becerra
Por: Debanhi Gutiérrez y Shalem Vélez
Algunos de sus amigos lo conocen como “El Hombre Radio”. El mote es una alusión a la simbiosis entre él, Sergio Becerra, y el medio de comunicación. Esta unión proviene de sus antecesores, ya que su padre y algunos tíos se dedicaron a la producción y locución en el noreste del país. Su infancia, por lo tanto, evoca transmisiones icónicas y voces legendarias que marcaron una época previa a la de las imágenes.
Quizá por ese contexto estaba escrito que su desarrollo profesional no iba a estar alejado de la radio. Sergio inició su carrera en 1972, cuando entró a Grupo Radio Alegría como operador y productor de noticieros. Esa primera experiencia representó trabajar con locutores como Ramón Gómez Cuéllar, Lacho Pedraza, Enrique Benavides y Edgardo Arrambide, quienes eventualmente se convirtieron en grandes amigos.
Con el paso del tiempo se relacionó con otras estaciones de radio como Estrellas de Oro (Multimedios), la XET y la XEFB, así como con artistas de la talla de Juan Gabriel y José José. De igual manera, incursionó en la televisión al colaborar con Canal 28 en la cobertura de eventos culturales y deportivos.
A la radio universitaria llegó en 1999, cuando entró a Frecuencia Tec. Posteriormente, en 2006, Silvia Panszi, directora del Departamento de Comunicación de la Universidad de Monterrey (UDEM), lo invitó a participar en el equipo que estaba conformando Álvaro Guadiana.
El inicio de esa etapa no fue sencilla y la historia es conocida: un día Álvaro Guadiana le ofreció a Sergio llevarlo a su casa. En el trayecto, Sergio aprovechó para compartirle las adversidades que conllevaba hacer radio con estudiantes. Al estar acostumbrado a trabajar con locutores profesionales, se estresaba al ver que los jóvenes no respetaban la postura, la distancia de los micrófonos y utilizaban datos de dudosa procedencia para hacer una argumentación. “¿Quieres profesionalizar?”, le preguntó Guadiana después de escucharlo, y agregó: “somos de las pocas radio escuelas del país”.
Casi 20 años después de aquella conversación, Sergio –que, por cierto, no se arrepiente de su respuesta y decisión de continuar– será reconocido por su destacada trayectoria en el marco del Encuentro Radio UDEM 2026, el cual festeja –como cada año– el Día Mundial de la Radio. Sobre este reconocimiento y muchos temas que contemplan una carrera que abarcó cinco décadas, dialogamos con Sergio Becerra.
¿Qué significa recibir este reconocimiento?
Me siento muy honrado porque, de todos los medios en los que trabajé desde 1972, Radio UDEM es en donde mejor me he sentido. El ambiente, los compañeros y los estudiantes representaron una experiencia muy significativa. El reconocimiento, por lo tanto, es la cereza en el pastel.
En la época en la que estuviste en Radio UDEM te tocó trabajar con Álvaro Guadiana: ¿qué significó para ti su liderazgo y su amistad?
Conocí a Álvaro cuando él era maestro y secretario académico de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Nuevo León y yo todavía un estudiante. Aunque él no me impartió clases, en esa etapa inició nuestra relación. Durante un tiempo, como él también fue maestro normalista, trabajamos en la producción de las graduaciones de las Normales. Ahí inició una amistad que se extendió hasta el ámbito familiar porque mantengo muy buena relación con su esposa Lucía y con sus hijos. Sin embargo, nuestro vínculo en torno a la radio inició cuando trabajamos en la realización de un programa que se llamaba Letra y música. El equipo estaba conformado por cuatro personas: Álvaro escribía, Jorge Villalobos era el locutor, Pablo Carranza era la voz y yo producía. Ese proyecto nos unió mucho y marcó el antecedente para lo que vendría décadas después: Radio UDEM. Ahí, él se encargaba del aula y yo de la práctica. Posteriormente se sumó Antonio Guerrero Hilton. Durante esos años, Álvaro siempre se mostró disponible y tuvo mucha sagacidad para involucrar a los estudiantes.
Antonio Guerrero Hilton: ¿cómo describirías su legado como conductor y productor?
A Antonio lo conocí desde febrero de 1977. Entramos juntos a Estrellas de Oro, hoy Multimedios. Desde el primer día, que fue un domingo, mantuvimos una amistad que duró toda la vida. Si algo tengo que decir de Guerrero Hilton es que hay muy pocas probabilidades de que me encuentre con alguien con su conocimiento musical: recordaba todos los años de lanzamiento de las canciones, los minutos de duración, el tiempo que habían estado en la lista Billboard. Era una biblioteca musical andando. Toda su experiencia le ayudó en su etapa en Radio UDEM, en el sentido de que podía relevar a Álvaro en el aula y podía orientar a los muchachos en su proceso de aprendizaje de locución. Les inculcaba, sobre todo, el respeto por el micrófono.

Tu etapa en Radio UDEM también supuso una transición en tu carrera, pasar de hacer radio en un ámbito profesional a hacer radio con estudiantes. En retrospectiva: ¿predominaron más los enojos o las risas?
Las risas. Fue muy divertido. Vaya, sí había momentos tensos o momentos en los que teníamos que generar un ambiente de disciplina. Pero hubo más momentos agradables. Por ejemplo: ser testigo de su desarrollo. Muchos empezaban muy nerviosos, siendo muy novatos y terminaron con las capacidades de cualquier profesional. Eso fue muy gratificante.
¿Alguna anécdota memorable en cabina con estudiantes?
Muchas porque prácticamente cada día teníamos que lidiar con algo nuevo. Recuerdo una especialmente, en la que unos alumnos estaban transmitiendo un programa de historia y no se habían preparado, llegaron a la cabina con libros que no habían leído y con revistas tipo Selecciones. Estaban hablando de la Independencia hasta que se les cayó el libro y, al levantarlo y no hallar la página en la que estaban, empezaron a hablar de la Revolución sin darse cuenta que no era lo mismo. No pude evitarlo, me dio un ataque de risa.
¿Cuál crees que es la aportación más importante, en temas de contenido, que ha hecho Radio UDEM a la agenda mediática?
Se me vienen a la mente muchas coberturas y programas, pero también tendría que destacar la participación de distintos actores de la Universidad que le dan mucho valor a la programación con sus opiniones y conocimiento: Saludando, del doctor Jorge Valenzuela; Obsesión por el cielo, de Pedro Valdés; Sexto Piso, realizado por diferentes alumnos de Ciencias Sociales y el cual contó, durante un periodo importante, con la participación del profesor Horacio Guajardo, son algunos de los ejemplos. Lo más valioso, a final de cuentas, es que la participación de todos los colaboradores se hace pensando en los radioescuchas, es decir, en los otros. Incluso una acción tan sencilla como poner música se hace pensando en los demás. Nunca será la misma experiencia elegir una canción por ti mismo a que alguien más piense en una canción y la ponga porque considera que esta tiene algo que comunicar.

Ante este nuevo escenario en donde lo digital y los nuevos formatos de contenido de redes sociales ganan tanto terreno, ¿qué condición sigue teniendo la radio que la hace importante?
En mi infancia escuchaba la radio con mi abuelo, sobre todo los eventos deportivos. Recuerdo una pelea por el Campeonato Mundial entre el Pulgarcito Ramos y Joe Frazier de 1968, en la que los narradores describieron un golpe del Pulgarcito que hizo que las piernas del oponente temblaran. La recuerdo porque pude imaginar la escena. Veíamos a través de la voz y eso siempre ha sido un componente mágico. La radio persistirá mientras siga teniendo la capacidad de hacernos imaginar.
Ante este mismo escenario, ¿cómo vislumbras el futuro de la radio?
Con mucha salud. Cuando nació la televisión pensaron que la radio iba hacia abajo y ya no sé cuántas décadas después sigue teniendo impacto. La radio ha sobrevivido a todo. Mientras haya vida, habrá radio.
¿Qué le dirías a los estudiantes que quieren dedicarse a la radio o estar detrás de un micrófono?
Que se preparen en todas las áreas o géneros. Si van a presentar música, que sepan del contenido; en los deportes, que no todo es futbol. Para hacer radio se requiere conocimiento y mucha dedicación.
La radio, como ya nos has compartido, tiene el poder de crear comunidad. ¿Qué guarda de la comunidad de Radio UDEM?
La posibilidad del entorno, su capacidad de ir creciendo y lo que mencionaba antes: su capacidad de pensar en el otro. Radio UDEM hace muchas cosas, pero especialmente acompaña.
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