«El cine se ve mejor en el cine»: un homenaje a Autumn Durald


Mario Gonzlez Dueas
Por: Mario González Dueñas

Su ele atribuirse un uso coloquial a la frase que titula esta columna, pero lo cierto es que posee un significado profundo, además de una carga afectiva de gran potencia, frente a una realidad que cada día luce más colonizada por la inmediatez.

Comenzamos la semana presenciando historia pura: este domingo, durante la entrega de los Premios Óscar, vimos a la primera mujer en ser reconocida como Mejor Cinefotógrafa o Directora de Fotografía. El galardón no llegó a sus manos por azar: Autumn Durald Arkapaw dio una auténtica cátedra sobre el uso de planos y diseño lumínico con Sinners (2026). Para conseguirlo, echó mano de varios recursos y factores que esta columna aborda a continuación.

En primer lugar, Autumn no se convirtió en quien es gracias a improvisaciones, sino gracias a la ejecución. Filmar en emulsión, en 70 mm (Ultra Panavision) y en IMAX no es para cualquiera. Ella, sin embargo, lo hace con maestría y elegancia: desde el control de la emulsión (negativo) hasta el manejo de dos grandes formatos análogos que implican un dominio absoluto de la luz y las sombras.

Todo lo anterior da forma a la escena en la que se representa la famosa leyenda —acaso una versión popular de la tragedia fáustica o una reinterpretación contemporánea de la historia que rodeaba al violinista Niccolò Paganini— de Robert Johnson. Según esta famosa leyenda, el “Rey del Delta Blues” habría vendido su alma al diablo en medio de un cruce de caminos y, a cambio, recibió su espectacular don musical, que lo convirtió en una leyenda del blues. Aquí lo vemos interpretado por Miles Caton en el personaje de Sammie Moore; cuando Sammie envejece es interpretado por Buddy Guy (una auténtica leyenda del blues).

Además de la escena anterior, en sus poco más de dos horas de duración la cinta reúne temas y fenómenos históricos diversos: desde la gran diáspora afroamericana entre guerras y la segregación racial, hasta la presencia del KKK y, por si fuera poco, una dosis de terror con una pizca de folclor irlandés. El resultado es una mezcla ganadora que permite a la cinefotografía desarrollada por Autumn lucir en todo su esplendor y elegancia, mientras su talento es puesto al servicio de la dirección de Ryan Coogler.

Los recién celebrados Premios Óscar han puesto sobre la mesa un par de asuntos que hacía falta abordar, luego de que dos de las películas nominadas a Mejor Cinefotografía se filmaron en emulsión y, además, los directores de ambas cintas también recibieron una nominación en su respectiva categoría: ¿es más importante la tecnología o el talento?, ¿es preciso dar un mayor peso al algoritmo o a la solidez narrativa?

En lo personal, tengo la convicción de que el cine va más allá de simples tendencias. Es una experiencia antropomórfica: una pantalla de veinte metros, oscuridad y sonido envolvente.

El cine, a título personal, va más allá de las tendencias: sigue siendo una experiencia antropomórfica, con una pantalla de veinte metros, oscuridad y sonido envolvente. No permitamos que el legado de Autumn pase inadvertido como el de la primera mujer en ganar un Óscar por cinefotografía. Es preciso honrar su labor mediante la aplicación del lema: “El cine se ve mejor en el cine”.

Sobre el/la autor/a:

Mario González Dueñas

Director de Fotografía de Cine y catedrático del Departamento de Comunicación y Cine de la Universidad de Monterrey.

Con el objetivo de motivar la participación ciudadana y para garantizar un tratamiento informativo adecuado frente a los contenidos presentados, los invitamos a escribir a agencia2@udem.edu en caso de dudas, aclaraciones, rectificaciones o comentarios.

Scroll al inicio