Superman, una muestra del verdadero héroe

¿Por qué, a pesar de todo, los superhéroes permanecen vigentes? ¿Por qué el heroísmo es un tema inolvidable? ¿Qué hace que Superman sea una historia que todos esperamos volver a escuchar?
Hace unos días se estrenó la muy esperada película de Superman, un proyecto que pretende reiniciar el universo cinematográfico de DC Studios bajo la dirección de James Gunn. En su primer fin de semana, la película recaudó más de 200 millones de dólares, lo cual fue un excelente comienzo, aún más considerando que los últimos filmes de superhéroes no obtuvieron buenos resultados en taquilla. Después de los fracasos monetarios de Capitán América 4 y Thunderbolts, algunos pensarían que el género de superhéroes ha perdido su auge y que sería difícil para el proyecto de Gunn conectar con el corazón del público. Sin embargo, parece ser que nadie es indiferente al superhéroe más icónico de los cómics, pues el recibimiento que ha tenido la película ha rebatido todas las especulaciones que generaron un ambiente de tensión entre los fans antes del lanzamiento.
Personalmente, una de las grandes interrogantes que me emocionaron antes de ver la película fue el tono con el que Gunn exploraría al nuevo Superman, ya que, conociendo su trabajo, parecía seguro que esta nueva versión del personaje sería radicalmente diferente a la que Snyder expuso en su DCEU. Y así fue. Mientras que Zack Snyder optó por mostrar una faceta más seria, oscura e imponente del personaje, Gunn decidió reivindicar la humanidad de Superman y despojarlo de toda la divinidad que alguna vez le fue otorgada, prefiriendo exaltar las cualidades que lo vuelven humano por encima de las que lo vuelven super, dejando entrever que la identidad superheroica de Superman va más allá de sus habilidades extraordinarias.
Este “despojo” es claro desde la primera escena de la película, en la que vemos al héroe brutalmente golpeado, sangrando y siendo arrastrado por Krypto. Sin embargo, el momento en que el superhombre es definitivamente despojado de su divinidad es cuando se descifra el significado completo del mensaje que sus padres kryptonianos le dejaron. Este mensaje había sido dañado y, hasta entonces, el personaje solo había podido oír la primera parte. Superman vivió creyendo que dicho mensaje lo instaba a servir a los habitantes de la Tierra, protegiendo a los débiles y siendo un buen hombre. Sin embargo, más adelante se revela el contenido íntegro del mensaje, el cual instaba a Kal-El a gobernar sin piedad sobre la Tierra y sus frágiles nativos. La revelación sacude profundamente a Superman, quien había fundamentado su identidad heroica en un propósito malinterpretado.
Después de ser capturado, herido brutalmente por Lex y liberado por Mr. Terrific, Lois Lane lo lleva a la granja de sus padres adoptivos, quienes lo atienden con ternura, preocupados, como si aún fuera un niño. Cuando Clark despierta, ya fortalecido por los rayos del sol, se toma un momento para desayunar. Estando solo, se le acerca su padre, quien intenta reconfortarlo, aliviar su desconcierto con unas palabras muy poderosas y que surten efecto de inmediato: “Estoy orgulloso de ti”. Esta escena carga a Superman con la fuerza de voluntad necesaria para la batalla final, pues ha recuperado su identidad, esta vez no fundada en sus habilidades, en sus hazañas ni en la expectativa de unos padres idealizados, sino en un corazón fortalecido por el amor de un verdadero padre.
Aquí Gunn revela un atributo definitorio del héroe, algo que Sócrates identifica al explorar el significado de esta palabra en el Crátilo. El filósofo observa que en el griego heros se encuentra la raíz de dos términos importantes: eros (amor) y erotan (preguntar). La primera, según Sócrates, revela que todos los héroes nacen del amor entre un dios y una mortal, mientras que la segunda destaca que todos los héroes son hábiles oradores. Ciertamente, la proposición del filósofo se limita a los héroes de su tiempo, pero no yerra en las relaciones que establece, especialmente con la palabra eros, que explica la motivación y el origen del héroe. Explica su origen porque el bien nace de un corazón que se sabe amado; y así, el bien no es un deber, sino una consecuencia. Las proezas del héroe, finalmente, no son sino una expresión natural del amor recibido. Y he ahí su motivación: el amor desbordante.
Este mismo atributo —el eros— se despliega claramente en el relato bíblico de Jesús cuando es bautizado: “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Marcos 1:11), y cuando ora en Getsemaní: “se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle” (Lucas 22:43), antes de su sacrificio. Su heroísmo no nace de la obligación, sino del amor recibido y compartido.
El heroísmo es un tema inolvidable porque, en el fondo, encapsula todo lo que el ser humano desea: una identidad afirmada en el amor del padre y la posibilidad de trascender la fatigosa vida del yo a través del servicio a los otros compartiendo ese amor. Superman nos recuerda que el verdadero heroísmo no está anclado en las superobras que uno pueda —o no pueda— realizar, sino en el supercorazón que, tarde o temprano, conduce apasionadamente a ellas. Y aunque el mundo parezca caerse a pedazos, nuestro corazón seguirá buscando una historia como la de Superman… o como la de Jesús.
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